viernes, 15 de mayo de 2009

Arroz con ortigas (risotto alle ortiche)

Un plato de la cocina pobre italiana
que se merece un lugar en todas las mesas


Muchas veces nos entusiasmamos con productos que vienen de otros países, pagamos de más por primicias que no saben a nada o nos quejamos de que no hay variedad de verduras. Para cuando os encontréis en alguna de esas situaciones, os sugiero un buen remedio: probar una planta que conocemos de toda la vida pero a la que nunca hemos atribuido más propiedades que la de amargarnos el picnic si la tocábamos. La tristemente famosa ortiga es gratis, tiene un sabor exquisito, hace bien al cuerpo cuando la ingerimos y cura el alma cuando la vamos a recoger.

Así que preparaos para hacer una visita al huerto de todos, el que nos cultiva amorosamente la Madre Tierra para que disfrutemos de él también en la cocina. Por supuesto, munidos de guantes, tijeras y una bolsa para hacer la cosecha.

Con las lluvias abundantes que hemos tenido últimamente en Cataluña, los bosques están que estallan de verde y de colores: flores de todo tipo, extensiones de helechos y unas matas de ortigas de hasta un metro de alto con sus preciosas flores blancas.




Pero no recogeremos las más altas sino las más tiernas que están abajo. Con tijeras, para no arrancar la raíz.
Y juntad una buena cantidad, digamos una bolsa de supermercado bien llena, porque al cocerlas se reducen mucho.














Ya en casa, las lavamos (también con guantes), retiramos las hojas, las ponemos uno o dos minutos en agua hirviendo, escurrimos y enfriamos para que no pierdan el color. Esto alcanza para quitarles lo urticante, así que ya las podemos manipular sin miedo.


Para el arroz:

- Funde en una cazuela 1 cucharada de margarina vegana y 1 cucharada de aceite de oliva. Saltea 1 cebolla trinchada y, cuando se ablande, añade 2 tacitas de arroz (en este caso usé arroz integral pero puedes usar un arroz blanco para paella).

- Remueve hasta que el arroz quede traslúcido, sala y añade un caldo de verduras suave, bien caliente, hasta cubrir. Ve añadiendo caldo a medida que el arroz lo absorba.

- Cuando el arroz esté casi en su punto, añade un buen puñado de ortigas bien picadas (ve probando la cantidad hasta que el sabor se sienta pero no sea demasiado fuerte). También puedes batir las ortigas con aceite y añadir este pesto en vez de las ortigas picadas.

- A la hora de servir, apaga el fuego, añade 2 cucharadas de margarina y unos cubitos de queso vegano que se funda (optativo). Remueve bien y deja reposar cinco minutos tapado.

- Mientras tanto, bate un bote pequeño de judías blancas lavadas y escurridas con otro poco de ortigas, un chorro de aceite y un poquito de sal.

- Sirve el arroz con la crema de judías aparte y una buena molienda de pimienta negra. Pon unas hojitas de ortigas enteras para recordar el paseo por el bosque.


TiP

Cómo se prepara un risotto vegano

1) Generalmente, por tratarse de un plato típico de la Italia del norte, se hace con mantequilla, que nosotros sustituirmos por margarina con excelentes resultados. La cocina antigua del norte de Italia no utiliza el aceite de oliva porque los olivos se dan más al sur, pero conviene añadir siempre una cucharada de aceite para que la margarina no se queme.

2) Se hace con arroz blanco de grano corto y absorbente, por ejemplo, en España, el bomba o cualquiera que sea bueno para la paella.

2) Una vez salteado el arroz en la margarina, se va añadiendo caldo caliente hasta cubrir los granos y se repone cuando se ve que se van secando. Se remueve de vez en cuando para que el arroz suelte almidón. Al final tiene que quedar ligeramente caldoso.

3) Cuando el arroz está en su punto, se hace lo que en italiano llaman mantecatura: se añade un producto que aporte cremosidad (margarina, queso vegano que se funda o incluso una crema de verduras) y se remueve hasta incorporarlo al arroz.

4) Se tapa y se espera cinco minutos antes de servir. Este paso es muy importante para que el arroz termine de absorber los sabores, se seque un poquito más y se esponje.


25 comentarios:

  1. Nina,nunca se me habia ocurrido usar la ortiga, gracias por el consejo y por la receta .
    Un beso grandegrande

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  2. Hola Anaiv! También se usan para el pelo, pero con arroz son muy ricas. Seguro que por ahí te van a dar buenos consejos para prepararlas!
    Un besito.

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  3. BUENO SIN DUDA COMENZARE A MIRAR A ESTA PLANTITA CON OTROS OJOS, NOSE SI ME ANIMARE A PREPARARLA, AUNQUE NO PARECE DIFICIL, CREO QUE LO MAS COMPLICADO ES EL TEMA DEL MANIPULEO PERO CON GUANTES SUPONGO QUE IRA BIEN, ME PARECIDO SUPER ORIGINAL ESTA RECETUQUI Y OBVIAMENTE ME LA APUNTO Y VOY A INTENTAR ANIMARME!!!!
    BESICOS!

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  4. Lilu! Qué es eso de que no te animarás a prepararla! La cortas, la cocinas y la hueles, el olor ya te irá dando ganas. Así te animarás a probarla y verás que el sabor es suave y delicado. Si te pones guantes no pican, y si las junta tu marido, menos ;-)
    Besos, guapa!

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  5. ¡Vaya!, había oído que las ortigas se comían, pero no me lo acababa de creer. La próxima vez que salga al campo, me haré con una buena provisión y probaré tu receta. Un beso

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  6. Que interesante esto que explicas de las ortigas. Admiro a la gente que sale al bosque y es capaz de aprovechar todo lo que hay ahí para nosotros, me encantaría poder hacerlo, pero bueno.. esa es otra de las cosas pendientes para la próxima vida.
    Nunca me ha salido bien el risotto, mira que tengo amigos italianos, que vienen a casa y lo preparan conmigo, pero en cuanto tengo que hacerlo sola, me sale mas bien un "churro".
    Que tengas un buen fin de semana.
    Besos

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  7. Nina querida, muy buen fin de semana! besos a N tb

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  8. Pilar: hazlo porque es divertido y tiene premio, son realmente ricas. También las puedes hacer con pasta, en tortilla, en rellenos, si te gustan les irás encontrando muchos usos.
    Un besito.

    María: yo también los admiro, sobre todo a los que conocen las setas, me da tanta pena verlas y tener que dejarlas, con lo que me gustan!
    El risotto es facilísimo, verás que con mis instrucciones te sale a la primera, jajjaaa (después de todo, yo soy otra amiga italiana que tienes ;-).
    Buen finde también a ti, guapísima, y buen descanso después.


    Anaiv, que has estado por las Suizas, precioso lo que has puesto! Que estés muy bien, nosotros prometemos hacer lo posible para complacerte!
    Besitos.

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  9. Lo de salir al campo a coger las ortigas lo tengo super fácil, jeje.
    Lo del risoto no tanto, aunque lo has explicado tan bien que vale la pena intentarlo.
    Sé que hay muchas plantas y hierbas que se cocinan pero que se comieran las ortigas no tenía ni idea.

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  10. Montse: es cierto, tú tienes una verdulería de lujo!
    El risotto es tan fácil como la paella, sólo que vas añadiendo el líquido poco a poco. Y si lo haces igual que la paella no cambia nada.
    Doy fe de que las ortigas se comen, al menos nosotros todavía estamos vivos y sanos.
    Hay muchas plantas espontáneas comestibles. En Italia es común ver a la gente, sobre todo a las personas mayores, paseando por el campo con un cuchillito y una bolsa. Juntan más que nada diente de león para hacer ensalada, pero también otras verduras de hoja que han quedado de antiguos huertos y que ellos reconocen. Lo bueno es que la ortiga la reconocemos todos, lo malo es que la prueba a veces duele.
    Besitos mañaneros y buen fin de semana!

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  11. Sabía que con la ortiga se podían realizar algunos platos, pero no conocía ninguno. De seguro que algún día de estos, me hago este risoto. Tiene buena pinta.

    Saludos

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  12. Hola Iván, bienvenido. Cuando la pruebes, creo que le encontrarás también otros usos. Espero que te guste, y si no, por lo menos es gratis!
    Un saludo.

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  13. Puedes ver las propiedades de las ortigas si pinchas aquíSaludos

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  14. Curiosísima receta, Nina.
    Tengo complicado probarla porque desde que era cría no veo hortigas por aquí. Tanto que por no reconocerla ya, en casa de un amigo hace unos meses, y queriendo limpiar de yerbas l perejil, la acaricié tiernamente... piiiiii, lo que escuece!!!! Casi se me saltan las lágrimas.
    Me encantaría reconocer las hojas verdes, y más ahora que a medida que sumo años, acepto y hasta prefiero mejor cierto toque amargo.

    Un abrazo envuelto en tu verde del que siempre me dejo impregnar.

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  15. Gracias Anta/Esperanza, un beso y que pases un feliz domingo.


    Adormidera: no logro imaginarme un sitio sin ortigas, yo las junto en el bosque pero en cualquier solar baldío de Mataró también las hay.
    Al menos ya sabes reconocerlas (ay si escuecen) y dónde encontrarlas.
    El sabor no es para nada amargo, es muy aromático, entre frutal y floral. Me recuerda algo pero no logro identificarlo, seguramente tú darías en el clavo porque tienes el archivo más ordenado.
    Ayer me decía una amiga que, si las cortas y las dejas un rato (no sé cuánto), se les quita lo urticante y las puedes tomar crudas. Será mi próxima prueba.

    Ese abrazo tuyo cura, me hacía falta. Un beso, hada isleña.

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  16. Querida Nina, mirar con tus ojos sabios la naturaleza para encontrar alimento para el Alma y el cuerpo como las humildes ortigas, en tortilla están exquisitas y también en puré...
    Para tu "falsa ortiga" como así se la conoce pues no pica ya que, se trata del un "lamium album" no hace falta ni usar guantes ni escaldarlas, la verdadera ortiga es la "urtica dioica" y ésta, aunque similar a la tuya en cuanto aspecto, no así por sus sonrisas que son completamente diferentes y, sí que pican, te lo podemos asegurar, pues nos crecen por todas partes, el lamium también es medicinal pero menos que la ortiga y su sabor es un poco diferente... Probaremos sin dudarlo tu exquisito risotto.
    Ahora también sonríen las violetas y las malvas silvestres y puedes utilizar sus sonrisas para tus preciosas ensaladas y sopas verdes, verdes...

    No nos cansamos de agradecerte y alabarte tu maestría en la cocina, Chapó con reverencias incluidas.

    Besos y abrazos desde el corazón, sin urticarias :-)
    Nosotros también te queremos

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  17. Armonía: dices que éstas no pican porque tienen esa flor? Pues estarán mezcladas, porque algunas nos rozaron las piernas y ay! Ahora pienso qué habremos recogido...
    Las malvas silvestres no las reconozco y ni siquiera sé si las conozco, tienes que enseñarme más cosas todavía.
    Sois demasiado buenos, nada de chapó, y menos todavía por esta receta que no es mía sino de la sabiduría italiana de toda la vida. Bendita cocina pobre, que es la más rica en todo sentido.

    Pero vengan esos besos y abrazos cargaditos de sonrisas del alma! Mando otro cargamento para allá, con mucho cariño.

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  18. Nunca hubiera imaginado que las ortigas se pudieran comer!!!Curioso, sin duda.

    Tengo un par de recetas pendientes para hacer y probar. La del hojaldre fijo!!!

    Muakk

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  19. Hola Anita, sí que se comen, en una de esas excursiones fotográficas que haces puedes recoger algunas para probar.
    Me alegro de que tengas recetas pendientes, es un modo agradable de pensar en el futuro ;-)
    Un beso muy grande, preciosa.

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  20. Esta receta si que me animo a hacerla, ya había oído que las hortigas son buenísimas, pero me daba "repelús", ahora me animaré.
    muxus y biquiños

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  21. Vivaaa, suenen las trompetas, que nuestra Lufiña se ha decidido! No dejes de contarme después, que te pongo en la lista del Premio al arrojo.
    Un beso grande, preciosa :)

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  22. Nina!!!
    Tu receta ha dejado el monte sin ortigas, dicen por ahí que los dueños de las grandes cadenas te andan buscando, por recomendar comida de la que sale gratis, ja,ja.
    Nada, solo quería saludarte y mandarte un beso.

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  23. Hola, mi corazón de pan! Ya ves, lo que se dice una receta para la crisis :-)
    Besazos y gracias por la visita, guapa!

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  24. acabo de descubrir tu blog, muy apetecible! sobretodo la ensalada del post anterior...ÑAM!"

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  25. horra!horra!: con ese nombre me has ahorrado poner los !!, que contigo son obligatorios porque eres toda ¡¡así!!
    Gracias por traer tu entusiasmo a mi cocina, me encanta que te haya gustado.
    Y tus bambas están geniales, sobre todo los monetes de Héctor.
    Ya mismo te enlazo por todas partes, un besazo!

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