miércoles 1 de diciembre de 2010

Helado de queso y fruta con tomates agridulces

 Un aperitivo o entrante dulce 
O , para los más audaces, un postre con vinagre y pimienta

Tenía que utilizar un caqui y una tarrina de queso antes de que se estropearan.
Y quería probar unos tomates agridulces que tengo en el estupendo libro 100 Recetas de Licores, dulces y conservas, de Alba S. Perniconi (ed. Grulla, Argentina).

Entonces decidí hacer todo al mismo tiempo y servirlo junto. Por si os apuntáis, ahí va:


-- Para el helado de queso y fruta necesitamos:
  • Un caqui (o una pera grande y no demasiado acuosa)
  • Una terrina pequeña de queso blanco de untar sin sabor (o tofu blando para la versión vegana, que está igual de buena)
  1. Pelar el caqui y batirlo con el queso.
  2. Echarlo en un recipiente ancho y bajo y ponerlo en el congelador hasta que se endurezca (de dos horas a varios días, según necesidad). Una hora después de haberlo puesto a congelar, cubrirlo con un trozo de film.
  3. Retirar el helado del congelador y ponerlo en un bol. Machacarlo bien y, cuando ya esté manejable, batirlo con un batidor de varillas eléctrico hasta que se rompan todos los cristales y quede una crema lisa y esponjosa.
  4. Probar el sabor y corregir con una pizca de sal, otra de azúcar (si se usa caqui no hace falta) y un toque de pimienta blanca. Volver a batir hasta mezclar bien.
  5. Poner otra vez en el congelador, bien tapado, hasta el momento de usar.



Para los tomates agridulces necesitamos:


  • 1 kg de tomates de pera
  • 500 g de azúcar
  • 1 taza de vinagre de manzana
  • 2 clavos de especia (clavo de olor)

  1. Pelar los tomates en agua caliente: hacerles un corte en cruz en el extremo opuesto al cabito y echarlos en el agua hirviendo, retirarlos cuando se vea que la piel se empieza a levantar (de uno a dos minutos, más o menos), enfriarlos y quitarles la piel
  2. Cortarlos en trozos no muy pequeños (cada mitad en seis partes), ponerlos en un cazo y añadir los demás ingredientes.
  3. Hervir quince minutos a fuego mediano, retirar y dejar tapado.
    · Al día siguiente, hervir otros quince minutos.
    · El tercer día cocer solamente diez minutos y retirar. Si no ha tomado el punto de mermelada, cocinar unos minutos más; si se seca demasiado, añadir un chorrito de agua bien caliente (esto se puede hacer incluso después que se ha enfriado).


El tomate agridulce es ideal para acompañar quesos, tofu, frituras y muchas otras cosas que se os irán ocurriendo (y me contaréis, espero).



Para servirlo:

  1. Retirar el helado del congelador unos minutos antes para que recupere la cremosidad.
  2. Echar unas cucharadas de helado en un vasito, arriba un poco de tomate (procurando que a todos les toque al menos un trozo entero) y más helado. Hacer más capas si se desea, poniendo más helado que tomates.
  3. Chorrear ligeramente con vinagre balsámico.
  4. Adornar con unos bastoncitos de apio y servir enseguida o mantener en el congelador.

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