Mostrando entradas con la etiqueta Varios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Varios. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de agosto de 2013

Sales saborizadas y vinagres

El modo más delicioso de preparar verduras es casi no prepararlas: la cocción más breve posible y un condimento que resalte el sabor sin cubrirlo. Los vinagres y las sales son un buen recurso para dar un toque rápido e interesante a casi cualquier alimento, desde las hortalizas hasta las frutas pasando por el tofu o el pan.

Sales saborizadas


Estas sales son productos comerciales que también se pueden preparar en casa.

 
Sal, pimienta y limón (producto danés). Para hacerla en casa: rallar muy fina la piel de limón y secarla en el horno a temperatura baja, sobre papel absorbente, hasta que quede como arenilla. Dejar enfriar, mezclar con los otros ingredientes (sal, pimienta y limón en orden decreciente) y poner en un envase de especias con agujeros grandes.




   
Sal marina con especias (Quinta do Negrão, producto portugués). La etiqueta no indica qué especias contiene pero el sabor es similar al de este sazonador de guacamole, solo que con una proporción mucho mayor de sal. Las especias en menor cantidad aportan un aroma suave y permiten un uso más versátil.








Sal con hierbas (misma marca que la anterior). Podéis mezclar cristales de sal con las hierbas secas que os gusten, dejando que prevalezca la sal.


 

  

 

 

Vinagres dulces


Los vinagres dulces son deliciosos y ayudan a comer sin sal porque el sabor agridulce estimula las papilas gustativas.



De uvas Pedro Ximénez. El rey de los vinagres dulces porque es totalmente natural. Conserva el dulzor, el aroma y el sabor a pasas del vino de procedencia. Os recomiendo este de Hacienda Bracamonte.













 

Vinagre blanco Acentino en pulverizador (Lidl). Un calabacín cortado por la mitad a lo largo, tostado rápidamente de ambos lados en una sartén "de piedra" y rociado con este vinagre es una delicia para repetir durante todo el verano. Precio: alrededor de 2 €.
Lidl tiene ofrece también un vinagre balsámico en pulverizador, que no os recomiendo.








   

Vinagre para sushi (este de la marca Kikkoman se consigue fácilmente). De arroz, suave y marcadamente dulce, delicioso en mil preparaciones, solo hay que probarlo y echarse a inventar. Precio: de 2 a 4 €.












 

Vinagre de arándanos
(tienda de alimentos de Ikea). De manzana y arándanos, con un marcado sabor frutal. Si tenéis un Ikea cerca, no dejéis de probarlo. Precio: 2,5 €.















Vinagre chino
(supermercados chinos). De arroz, no solo para cocina china. Muy agradable, va bien con salteados e incluso con algunas ensaladas.  
Precio: de 2 a 5 € según marca y tamaño.












Vinagre balsámico de Módena. Se encuentra en todas partes y en multitud de marcas. Los productores modeneses no registraron el nombre a tiempo y, cuando reaccionaron, ya se hacían vinagres "balsámicos" o "de Módena" en medio mundo y con calidades no siempre aceptables.

El que solemos consumir no es el tradicional, que no se prepara con vino sino con mosto en un proceso que dura como mínimo siete años.
En Módena y alrededores era común que las familias tuvieran su propia acetaia, una hilera de siete o más tonelitos de tamaño decreciente. Cada otoño, se vaciaba el tonel pequeño y el producto --denso y oscuro-- se envasaba en botellines del tamaño de los de perfume. Después, se trasvasaba a este último tonelito el contenido del penúltimo y así sucesivamente hasta vaciar el más grande, que se cargaba con mosto fresco. Algunos botellines se regalaban a unos pocos afortunados y el resto del vinagre se guardaba para usarlo durante el año. Gota a gota, porque así es como se consume. Y nunca en vinagretas sino como toque protagónico.
Años atrás (no sé ahora) se podía comprar vinagre balsámico tradicional en tiendas de gastronomía e hipermercados, al precio de los perfumes más caros.
Y todavía quedan personas que lo hacen en casa. Y afortunados, como quien escribe, que reciben un botellín de regalo.

Pero también hay muy buenos balsámicos industriales, y la mejor forma de descubrirlos es probar varias marcas. Es importante que no contengan demasiado caramelo, que es lo que suele añadirse al vinagre de vino para darle el color y dulzor del balsámico. El vinagre debe conservar su acidez y no ser demasiado dulce. Un buen indicador de calidad es el precio: mejor desconfiar de los más baratos. El de la marca italiana Leonardi es el mejor que conozco.



Los usos del vinagre balsámico son interminables: en ensaladas (pero no en todas ni todos los días), con verduras asadas, en guisados y hasta con frutas o helados. Y también en la ya popular reducción, que os recomiendo preparar en casa porque las compradas son excesivamente dulces.

Unas palabras más sobre el vinagre. Antiguamente utilizado como bebida --diluido en agua-- y como condimento, hoy en día es habitual relegarlo al simple uso como acidificante de lechugas. Un error y una pena. Al igual que los vinos, cada vinagre tiene su personalidad y va mejor con unos alimentos que con otros. Mi sugerencia es que tengáis varios distintos y les busquéis las mejores combinaciones.

Otros vinagres

 
De malta (Lidl durante la semana inglesa). Suave, aromático y con mucho cuerpo. Precio: entre 2 y 3 €.














 

De alcohol. Lamentablemente, a los países de Europa que conozco no llega el vinagre de alcohol argentino. En Argentina no se lo valora porque es escandalosamente barato, al igual que el alcohol para licores, porque el país es productor de caña de azúcar. Este vinagre es incoloro y transparente como el agua, suavemente ácido y con un regusto dulce. Absolutamente imbatible en escabeches. Argentinos: aprécienlo, disfrútenlo y, por favor, ¡expórtenlo!
Atención: en España se comercializa un vinagre de alcohol marroquí, de color ámbar, mucho más caro y de bajísima calidad.





   
De encurtidos. Cada vez que se tira el vinagre de unos encurtidos, muere un gatito. Son deliciosos, sobre todo los de cebollas, que conservan el sabor de la verdura. Y más si son agridulces. Muy vistoso el de "cebollas rojas" pero hay que leer la etiqueta: la mayoría no son vegetarianos porque están coloreados con cochinilla (E-120). Curiosidad: el vinagre de los encurtidos es blanco y transparente como el argentino de alcohol, ¿no será el mismo? Si alguien lo sabe, que avise, a lo mejor lo tenemos cerca sin saberlo.




Con indicación del vino de procedencia
. Por ejemplo los de Rioja o este de Jerez, de la misma marca del Pedro Ximénez anterior. Generalmente maridan bien con los platos aconsejados para el vino de origen, lo cual facilita la elección.












... y muchos más que me contaréis vosotros, gracias desde ya.


Nota: no conozco el precio de algunos productos porque me los han regalado, ya os he dicho que soy afortunada.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Puré de paquete con sabor y color


Y el puré se convierte en protagonista

No es una receta sino un juego para variar los sabores según lo que vaya cayendo: agua de remojo o de cocción de verduras, tomate fresco batido con agua, zumo de naranja diluido o lo que se nos vaya ocurriendo.

En este caso fue la guarnición de un salteado de setas y tofu con salsa de soja. 
Utilicé el agua de remojo de los tomates y setas de la ensalada de pasta para picnic que puse en la entrada anterior, completé el medio litro con agua del grifo y puse a hervir, apagué el fuego y eché un sobre de puré en copos y una cucharada de margarina. Al final, unas almendras machacadas para dar textura. Una delicia total, gratis y en un pispás.

Espero que os guste y que me deis más ideas.
¡Feliz fin de semana!


sábado, 26 de mayo de 2012

Tomates confitados en el horno


Varias horas pero solo de espera  

Pongo esta receta aparte porque ya sé que la enlazaré a muchas otras. Es que, una vez que los pruebas, se te ocurren mil formas de utilizarlos.

No son tomates secos, así que no duran tanto como estos. Se pueden tener muchos días en el frigorífico cubiertos con aceite pero seguramente no llegarán a tanto.

  • Escalda tomates en agua hirviendo, sin hacerles los cortes para que no les entre agua. Retíralos cuando la piel esté ligeramente arrugada (1-2 minutos según el tipo de tomate) y ponlos en agua fría para detener la cocción.
    En este caso he utilizado tomates kumato y en rama, bien duros. 
  • Córtalos en cuartos, pélalos y quítales la pulpa con un cuchillo y una cucharilla (hazlo sobre un recipiente para recoger el jugo y no tires la pulpa ni las semillas). Sala los tomates y déjalos dos horas boca abajo sobre papel absorbente para que suelten agua. Cuanta más  pierdan, menos horno precisarán.
  • Acomódalos boca arriba en una bandeja de horno rociada con aceite de oliva, espolvoréalos con azúcar blanca refinada (no demasiada) y hornea al mínimo durante dos horas. No se tienen que cocinar sino secarse, si el mínimo de tu horno es muy alto, deja la puerta entreabierta.
  • El punto se nota cuando los gajos de tomate se han encogido y en el fondo de la bandeja queda solo aceite.
  • Junto con el azúcar les puedes poner alguna hierba o especia. Yo prefiero no utilizarlas para que no interfieran con los posibles usos.

Y, mientras los tomates se están haciendo en el horno, vamos preparando la cena: un plato de trofie, esta vez no con pesto (con licencia de la Riviera italiana) sino con una salsa sencilla y fresca.

 

Rehoga unas cebolletas en aceite de oliva, añade la pulpa y el jugo que les quitaste a los tomates, salpimienta y cocina solo hasta reducir un poco, echa la pasta aún algo dura a la sartén, añade un cacillo o dos de agua de cocción de la pasta y termina a fuego alto, removiendo sin parar hasta que todo esté amalgamado y en su punto. Sirve con rodajitas de tallos de cebolleta cruda y unas hojas de albahaca en cada plato.


sábado, 14 de abril de 2012

Puré de yuca con puerro y nueces



Lo primero, deciros que este puré es uno de los platos más deliciosos que he probado, con un sabor delicado que se armoniza con todo.
Lo segundo, que la yuca es tóxica porque contiene compuestos de cianuro. La variedad dulce, que es la que se suele ver en España, tiene la casi totalidad de estos compuestos debajo de la piel y se eliminan con una buena peladura, hasta el punto de que con esto solo se puede consumir incluso cruda. Y el hervido elimina cualquier riesgo residual, así que es un alimento seguro. Podéis ver más información en esta página.

Dicho esto, y sin miedo, vamos al puré.


  • Pelar la yuca hasta quitarle la piel marrón encerada y un poquito más, no solo por seguridad sino porque la primera capa de la pulpa es fibrosa y puede no ablandarse con la cocción.
  • Cortarla en rodajas gruesas. Veremos que en el centro tienen un puntito oscuro: es un filamento duro que la atraviesa de punta a punta y que debemos retirar, salvo que después hagamos el puré con un pasaverduras que lo retenga. Para eliminarlo, partir cada rodaja en cuartos y quitarles la parte central.


  • Hervir la yuca en abundante agua con poca sal, una media hora o hasta que las rodajas empiecen a romperse y estén bien blanditas.

  • Mientras tanto, rehogar en margarina la parte blanca de un puerro bien picada. Cuando comience a tostarse, añadir unas cucharadas del agua de cocción de la yuca y cocinar un minuto más.


  • Escurrir la yuca sin tirar el agua, que nos servirá para aligerar el puré y para hacer una sopa.
  • Hacer el puré y añadirle:
         · 2-3 cucharadas de nata vegetal
         · 4-5 cucharadas de leche vegetal
         · sal si hace falta, una puntita de pimienta y un toque de nuez moscada
         · y cantidad necesaria de agua de cocción,
    removiendo con fuerza sobre el fuego hasta que quede blando y esponjoso.
  • Servir espolvoreado con nueces picadas.

♣ No utilizar aceite de oliva porque cubriría el sabor delicado de la yuca.

♣ Este plato se puede hacer con antelación y guardarlo en la nevera. Calentarlo después sobre el fuego o en el micro, con más líquido si hace falta y bien batido con cuchara de madera para que esponje.

Cocina vegetariana


sábado, 17 de marzo de 2012

Revuelto de patatas con escarola

 Un plato rápido con sabor a hogar


Para 2-3 personas

  • Ralla tres patatas medianas en el robot con el disco de agujeros grandes (quedarán tiritas).
  • Rehógalas en una sartén grande con aceite de oliva, removiendo seguido para que no se peguen. No tienen que quedar crujientes sino blanditas y ligeramente doradas.
  • Casi al final, echa en el fondo un tomate mediano sin semillas cortado en trozos pequeños, unas tiritas de pimiento rojo en conserva, sal, pimienta y ajo en polvo del bueno.
  • Mezcla todo y apaga el fuego.

  • Mientras tanto, estofa en otra sartén grande una escarola pequeña cortada en tiras, a fuego moderado, con aceite de oliva y un chorrito de agua. Remueve sin dejar que se tueste.
  • Cuando se afloje, sazónala con sal, un chorrito de vinagre balsámico y dos cucharadas de nata vegetal.

  • Haz una base de escarolas en el plato y ponle el revuelto de patatas encima.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Fondo oscuro de verduras ("cacitos" caseros)

Hoy nos metemos (de puntillas) en la alta gastronomía

El fondo oscuro es la base de muchas salsas famosas y también se utiliza para enriquecer guisados u otras preparaciones. Lo que yo no sabía, y que descubrí encantada en esta página que ya os había recomendado, es que también existe el fondo oscuro de verduras.

El tradicional lleva huesos de vaca tostados y suponía que eso le daría el color y la consistencia. Pero no es así. El de verduras queda igualmente oscuro y denso, delicioso de sabor y de aspecto.

Hacerlo es muy sencillo: 
  1. Se ponen a tostar verduras en el horno (zanahoria, cebolla y puerro, alrededor de medio kilo de cada uno).
  2. Se echan en una cazuela con unos 5 litros de agua fría, se lleva todo a ebullición y se deja hervir a fuego lento, quitando la espuma, durante al menos dos horas.
  3. Se cuela y se utiliza solo el líquido.
Como la cocción es prolongada, conviene hacer bastante y congelarlo en porciones para usarlas después como los "cacitos" de caldo comerciales, solo que mucho más sanos. Os muestro los míos:



Último detalle: en vez de agua común, utilicé la de cocción de los garbanzos de la receta anterior, ¡más sabor todavía!

El próximo reto será hacer una salsa demi-glace vegetariana, a ver qué tal.

-------------- 

    martes, 25 de mayo de 2010

    Sazonador para guacamole (y ensalada completa)


    La ensalada es un pretexto para contaros de este sazonador para guacamole que encontré en Javi Recetas.
    Le hice algunas variaciones (azúcar, comino, guindilla), así que os sugiero ver también la receta original.
    Lo he probado también con berenjenas asadas y está buenísimo.


    Sazonador de guacamole
    Mezclar:
    UNA MEDIDA Y MEDIA DE:
    * sal gruesa (o una de sal fina)

    UNA MEDIDA DE:
    * jengibre molido
    * comino en polvo (o en grano)
    * pimentón dulce
    * ajo en polvo
    * cebolla en polvo

    MEDIA MEDIDA DE:
    * pimienta blanca molida
    * azúcar
    * "ají molido" argentino (en sección internacional de los hiper, sabroso y menos picante) o 1 guindilla triturada


    Para la ensalada:

    - Aguacate rociado con poco limón y espolvoreado con poco sazonador (porque queremos que sepa a aguacate, ¿no?)

    - Zanahorias troceadas, pasadas 2 minutos por el micro y aliñadas con aceite de girasol, kanela y limón (con cariño)

    - Patatas troceadas, 3-4 minutos de micro, condimentadas con aceite de oliva y ajedrea seca

    - Pimientos de bote rellenos con una mezcla de maíz dulce, mayonesa vegana y un chorrito de tomate frito (en América, puré de tomate en lata)

    - Lechuga, tomate, unas rodajitas de cebolla y unas alcaparras.


    sábado, 7 de febrero de 2009

    Sucedáneo de parmesano rallado II

    Pasta integral con brócoli y pan rallado frito con ajo


    Pariente pobre de la picada catalana, esta antigua preparación enriquecía las comidas italianas cuando no había para queso. Ahora sigue vigente por su sabor delicioso y porque es una opción respetuosa de los animales.

    Pon aceite de oliva en una sartén y fríe unos dientes de ajo en rodajitas. Cuando se empiecen a encoger, añade unas cucharadas de pan rallado y cocina removiendo hasta que quede tostadito sin quemarse.

    Espolvorea estas "migas" sobre verduras o pasta sin salsa y añade más aceite si hace falta.


    También puedes:

    - Usar el pan que queda en el fondo de la sartén al freír alimentos empanados, siempre que no esté quemado.

    - Añadir hierbas secas y guindilla a voluntad.

    - Si deseas un sabor a ajo más suave, poner uno o dos dientes aplastados, sin pelar, y retirarlos antes de servir.

    - Para servir con verduras, añadir unas gotas de vinagre o unas alcaparras.

    lunes, 26 de enero de 2009

    Palomitas de pimienta


    Un aliño diferente para verduras, quesos, arroz o lo que sea.

    - Se pone bastante aceite de oliva en una sartén y se le echan semillas de lo que haya y guste (hinojo, comino, mostaza, sésamo) y bayas de pimienta rosa y verde. Se calienta a fuego moderado, tapado y sacudiendo suavemente la sartén, hasta que empiecen a saltar como palomitas. Dejarlas saltar solamente unos segundos aunque no se abran todas, porque si se queman hay que tirarlas.

    - Apagar el fuego, echar unas gotitas de vinagre balsámico, tapar otra vez, dejar infusionar 10-15 minutos y utilizar.

    Esta vez las puse sobre alcachofas cocidas, cortadas en dos y casi rellenas con perejil picado. Para acompañar, tomate fresco y pastel de lentejas.


    TiP

    Se pueden preparar y guardar durante mucho tiempo en un recipiente bien tapado. En tal caso, mejor no echarles vinagre por si alguna receta no lo lleva.

    --------

    domingo, 25 de enero de 2009

    Aceitunas de Nocellara del Belice


    Esta entrada tendría que estar entre los Platos transviscerales (del estómago al corazón) que ponía en El Cronosferio, pero lo menos que puedo ofrecer a estas maravillas -con la mayor humildad- es un blog dedicado a la comida.

    Después de una vida probando aceitunas de distintos tipos, ya no esperaba que alguna me sorprendiera de este modo. Empezando por el color, un verde más umbrío que el habitual, y por ese brillo que delata un curado sapiente y cuidadoso. Pero el deslumbramiento viene con el sabor, profundo y con una clara nota de aguacate. Únicas, irrepetibles y, como alguien comenta en Internet, adictivas. Para colmo de bienesmales, la pulpa es escasa y cada una deja con ganas de más. Lo dicho, adictivas.

    Se consiguen en el valle siciliano del Belice y, seguramente, en tiendas de delikatessen de gran parte del mundo. En Barcelona se pueden degustar en Le Cucine Mandarosso, un templo del sabor y el saber italianos situado a pasos del Palau de la Música. Nunca como ingrediente (sería un ultraje) pero sí, por ejemplo, como corazón del ya famoso Spritz de Jonay que sirven en el aperimusic de los domingos.

    Otra buena noticia: Pietro, el propietario-cocinero-espíritu de Le Cucine, vende algunos productos a sus clientes. El requisito (hacerse clientes) es un placer.

    --------------

    domingo, 2 de noviembre de 2008

    Sucedáneo de parmesano rallado para pastas



    Para quienes no consumen queso, o para quienes lo toman pero desean probar una opción diferente y mucho más saludable


    Simplemente, tostar en una sartén limpia cantidades más o menos iguales (en volumen) de semillas de sésamo y levadura de cerveza en copos.

    Poner primero el sésamo y dejarlo a fuego lento hasta que se oscurezca bastante. Añadir entonces la levadura y continuar removiendo hasta que todo tenga color un avellana tirando a oscurito pero sin que se queme.

     

    Dejar enfriar y guardar en un recipiente hermético. Se conserva mucho tiempo.

    -------------

    Aclaración: no estamos hablando de la levadura de panadería sino la que viene preparada para el consumo directo, a veces llamada levadura dietética o desamargada. Se consigue en herbolarios y en muchas grandes superficies. Es un complemento alimenticio muy recomendado y tiene muchas aplicaciones culinarias (por ejemplo, es un ingrediente infaltable de los caldos y sopas concentrados).

    Os aseguro que hay personas no veganas que optan por esta variante en vez del parmesano, sobre todo porque el sabor es más suave y no cubre el del plato base. También se armoniza muy bien con las verduras salteadas, al horno o guisadas.