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domingo, 25 de octubre de 2015

Parmesana de calabacines light


Un plato fácil para alegrar las dietas

Las parmesanas son deliciosas pero también muy calóricas porque las verduras, generalmente berenjenas o calabacines, se fríen antes de hornearlas y absorben mucho aceite. Esta versión es baja en calorías pero muy sabrosa y, sobre todo, muy sana. Pruébala y cuéntame qué te ha parecido.

Para dos personas

  • Cocina dos calabacines grandes, enteros y sin pelar, 5 minutos en el microondas a la potencia máxima. Apaga el micro y deja los calabacines dentro 5 minutos más.
  • Corta los calabacines a lo largo en lonchas de 1 cm de grueso.
  • A medida que las vas cortando, pasa las lonchas por pan rallado (si lo deseas, mezclado con un poco de sal), apretando para que se peguen solamente por la humedad de la verdura.
  • Cubre una bandeja con una lámina de silicona y rocíala con un pulverizador de aceite.


  • Acomoda las lonchas de calabaza en la bandeja y ponlas en el horno bien caliente hasta que el pan se seque y comience a tostarse.



  • Retira la bandeja pero no apagues el horno.
  • Forra un molde rectangular pequeño con papel de horno.
    ----- Truqui
    : si mojas el papel y lo estrujas bien, te quedará más flexible y se adaptará mejor al molde.
  • Rocía el papel con aceite y cubre el fondo con una capa de lonchas de calabacín.


  • Reparte unas cucharadas de salsa de tomate espesa (puedes usar una comprada) sobre las lonchas y, arriba, 50 g de queso vegano rallado.




----- Truqui: si no tienes queso vegano, pon a hervir 150 ml de leche vegetal y añádele 1 cucharada de harina disuelta en un poco más de leche, cocina unos minutos y agrega 1 cucharadita de margarina, sal, pimienta y 1 cucharada de levadura desamargada si la usas. Remueve y reparte unos copos aquí y allá.
  • Haz otra capa de calabacín con las lonchas cruzadas con respecto a las anteriores, cúbrelas como antes con salsa de tomate y queso y mete el molde en el horno con calor arriba y abajo, solo el tiempo necesario para que el queso se derrita y empiece a gratinarse.
El pan rallado con la salsa forma una crema muy sabrosa que mantiene la preparación unida.

Inspiración: Marco Bianchi
 

sábado, 26 de septiembre de 2015

Judías verdes con pesto de Trapani



 

Acabamos de almorzar este plato y corro a traerlo porque me ha dejado entusiasmada. Tan natural y tan fácil, tan rápido de hacer y tan complejo de sabores. Una gozada para los sentidos y para la salud.

La estrella es el pesto alla trapanese, que normalmente se utiliza para condimentar pasta pero hoy le hemos torcido el destino.

¿Por qué "trapanese"? Trapani ("Trápani") es una ciudad de Sicilia, capital de la provincia homónima, y de allá viene esta salsa. La cocina siciliana, como he demostrado a lo largo del blog, me pirra. Con los ingredientes más baratos, como pan duro o tomates, los sicilianos te montan un plato de cinco tenedores. Un poco porque Sicilia ha sido muy pobre y la necesidad es la madre de la creatividad. Otro poco porque estuvo habitada por griegos, cartagineses, normandos, romanos y unos cuantos más, y la mezcla de culturas amplía los horizontes. Y en gran parte porque la isla da unos productos de excelencia, desde el aceite hasta los vinos, pasando por vegetales que saben a lo que son.
¿Por qué "pesto"? La palabra pesto deriva del verbo italiano pestare, que significa aplastar, machacar. O sea que cualquier salsa cruda hecha en el mortero, aunque no sea el pesto ligur clásico que llamamos pesto a secas, se merece el nombre por derecho propio. Eso sí, por motivos de modernidad, el mortero está pasando a la historia y es una pena porque con la batidora no queda igual. Pero da el pego, así que esta vez lo haremos con la batidora y más abajo te pongo la versión con mortero.

Y ahora, ¡basta de cháchara y a cocinar!

El pesto alla trapanese

 

Simplemente tomate, ajo, albahaca, almendras y aceite

Versión rápida con batidora

  • En una batidora pequeña, tritura con movimiento intermitente 20 almendras crudas sin reducirlas a polvo.
  • Pasa las almendras a un bol, echa en el vaso de la batidora un diente de ajo crudo y 100 ml de aceite de oliva y bate hasta hacer una crema.
  • Añade al batido 10 hojas de albahaca troceadas y bate con movimiento intermitente hasta que queden trocitos visibles.
En todos estos pasos debes hacer funcionar la batidora durante poco tiempo para que los ingredientes no se calienten.
  • Vierte el batido en el bol donde están las almendras y añádele dos tomates frescos pelados y cortados en trocitos pequeños.
  • Condimenta con sal y reserva.
    Lo tradicional es que repose varias horas para que se mezclen los sabores y el ajo se suavice. A mí me gusta recién hecho para que el ajo se sienta y el tomate sepa a fresco.

Versión tradicional con mortero

  • Pon en el mortero el diente de ajo, la albahaca y unos granitos de sal gorda. Aplasta bien contra el fondo y las paredes del recipiente hasta que te quede una crema.
  • Añade aceite de oliva poco a poco, sin dejar de remover para que se integre bien, como si fuera un alioli (all-i-oli, ajolio, ajoaceite).
  • Échale el tomate pelado y picado, mezcla suavemente y agrega un poco más de aceite si lo necesita.

Variante moderna

  • Cuece unos tomates deshidratados en poca agua solo hasta que se ablanden, escúrrelos y ponlos en la batidora con los demás ingredientes.

Para terminar el plato

 


  • Cocina unas judías verdes (vainas, chauchas) al vapor y haz aparte un arroz (puedes hacer las dos cosas al mismo tiempo en una vaporera).
  • Sirve las dos cosas juntas, cubiertas con el pesto.




El pesto no se debe cocinar pero lo puedes templar en el microondas para que no enfríe el plato.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Rollos de "pasta alla Norma"


Otro clásico de la cocina siciliana, veganizado con buenos resultados

Sobre el nombre de este plato hay distintas versiones, pero todas coinciden en que es un homenaje a la ópera Norma de Vincenzo Bellini. El fragmento más conocido de esta ópera es el aria Casta Diva, aquella que envolvía el anuncio del perfume Classique de Jean Paul Gaultier.
Cuentan que Maria Callas, la Norma por excelencia en su tiempo, cuando escuchó la versión de Montserrat Caballé le envió los pendientes que ella, Callas, había lucido en una célebre puesta de Norma en La Scala de Milán. Se dice también que Caballé jamás los usó porque, para ella, la única Norma sería por siempre Callas. Una bella historia que se agradece, sobre todo porque entonces las prime donne practicaban más el tiro de cuchillos que el elogio. Más bella, si cabe, porque la actuación de Caballé mereció con honores el uso de los pendientes.

El plato es menos romántico que su homenajeada: unos simples espaguetis o macarrones con salsa de tomate, berenjena frita y ricotta salata, un queso duro de sabor fuerte que los cocineros italianos recomiendan usar con parsimonia. Aquí, en ausencia del queso, he acentuado el carácter con otros ingredientes. También he cocinado la berenjena sin aceite en vez de frita, y he utilizado una parte para envolver los espaguetis. Sorprendentemente, pese a los cambios, el plato sigue sonando a Norma.

Ingredientes para 2 personas

  • 1 berenjena grande
  • 2 dientes de ajo
  • 2 tomates frescos pelados
  • 1 lata de tomate en cubos o triturado
  • 1 cucharada de concentrado de tomate
  • 6 aceitunas negras de sabor intenso (Kalamata, Tasos)
  • 1 cucharada colmada de levadura de cerveza desamargada
  • 10-12 hojas de albahaca
  • aceite de oliva
  • queso vegano ahumado (optativo)


Primer paso: la berenjena
  • Pon la berenjena de pie y córtale las dos barriguitas laterales. Rebana la parte central en lonchas longitudinales de 1 cm de grosor, mejor con una mandolina.
  • Corta en trozos las barriguitas y las lonchas más pequeñas o que se hayan roto. Necesitarás 6 lonchas grandes y enteras.

  • Asa las lonchas y los trozos de berenjena en una cazuela de aluminio fundido, sin nada de aceite, hasta que se tuesten ligeramente.


 Ahora la salsa
  • Cubre con aceite de oliva el fondo de una sartén amplia y profunda. Pon en el aceite dos dientes de ajo pelados y calienta suavemente hasta que estén cocidos y apenas tostados. Puedes inclinar la sartén para que queden sumergidos.
  • Retira los ajos y resérvalos para una salsa, o cómetelos como premio por cocinar.

  • Pica los tomates frescos en cubitos pequeños y añádelos al aceite, con cuidado por las salpicaduras.
  • Añade la lata de tomate y el concentrado, los trocitos de berenjena asada, las aceitunas en rodajitas o picadas, la levadura dietética y varias hojas de albahaca troceadas.
  • Continúa la cocción hasta que la salsa esté reducida y homogénea, sin que llegue a secarse del todo.
  • Pon sal y pimienta negra, controla el sabor y agrega lo que haga falta para que quede bien sabrosa y ligeramente picante. 
  • Reserva una tacita de la salsa y deja el resto en la sartén.

Mientras tanto, vé cociendo la pasta

  • Echa un chorrito de aceite y 100 g de espaguetis en el agua que habrás puesto a hervir de antemano.
  • Escurre los espaguetis bien al dente y vuélcalos en la salsa con más hojas de albahaca troceadas.
  • Remueve a fuego moderado hasta que se integre.

Monta los rollitos



  • Extiende las lonchas de berenjena y cubre la parte más ancha con una buena cantidad de pasta, dejando que sobresalga un poco a los lados. Enrolla la loncha de berenjena hacia el lado más estrecho.


  • Rellena las demás lonchas y acomoda los rollitos en una fuente de horno aceitada donde queden bien apretados.
  • Cubre cada rollito con la salsa reservada y con queso vegano rallado o más levadura.
  • Hornea hasta que todo se caliente y el queso, si lo has puesto, comience a fundirse.
  • Sirve tres rollitos en cada plato sobre una base de salsa lisa, rocíalos con aceite y, si lo deseas, añádeles más pimienta negra recién molida.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Paccheri marinara (pasta marinera)


Un plato típico de los pescadores sicilianos, veganizado con algas


Los paccheri son unos tubos grandes de pasta que también se hacen rellenos. Estos que usé son de Auchan (supermercados Alcampo y Simply) y están fabricados en Italia, cerca de Nápoles. Y aquí se impone un apunte: el productor de esta pasta es nada menos que Garofalo, una de las mejores marcas de pasta italiana, que se define a sí misma como "Pasta Garofalo - La Pasta di Gragnano". Porque, efectivamente, está fabricada en Gragnano. Y Gragnano es a la pasta como Grasse al perfume.

Gragnano produce pasta para vender desde el siglo XVI, que ya es decir. En aquel tiempo se hacía a mano, en casas de familia, y se estiraba también a mano con el arte que tienen algunas mujeres italianas, que cuando terminan de estirar la masa podrían usarla de mantel. Después había que cortarla y, muy importante, secarla para que se conservara durante meses. Para eso, cada familia sacaba sus tendederos a la acera, bajo el sol de la Campania, y colgaba de ellos los espaguetis o tirabuzones. Hileras interminables de flecos que, gracias al microclima de Gragnano, en dos días adquirían el punto exacto de secado.

Hoy, las fábricas de pasta de Gragnano han industrializado el proceso sin renunciar a la tradición. Utilizan boquillas extrusoras de bronce para que la pasta tenga la rugosidad que antaño le daba la madera (imprescindible para que absorban la salsa) y la secan en instalaciones que reproducen fielmente las condiciones ambientales del lugar.

La pasta de Gragnano tiene su propia entrada en Wikipedia, donde puedes ver una fotografía de aquellos tendederos. También este artículo testimonia en una foto el patrimonio histórico que ahora podemos disfrutar con tan solo abrir un paquete de pasta.


  En lugar de paccheri puedes utilizar macarrones u otra pasta corta


La receta es muy sencilla, pasta, una salsa mínima y pan frito para espolvorear. Con un valor añadido: si cierras los ojos, te puedes imaginar en una barca, meciéndote en el mar azul de Sicilia.

Las cantidades son para dos o tres raciones abundantes.


Lo primero: poner a hervir el agua para la pasta.

Mientras se calienta el agua, hacemos la salsa.

  • Pon abundante aceite de oliva en una sartén ancha y profunda.
  • Añade al aceite una cucharada colmada de alcaparras lavadas y escurridas, la piel de medio limón grande cortada en tiras finas, un chorro de zumo de limón y un buen puñado de hojas y tallos tiernos de hinojo.

Las hojas del hinojo silvestre son un condimento típico de la cocina siciliana. No encontré silvestres en el campo, así que utilicé las hojas de unos comprados en la frutería, que no son tan aromáticas como recién recogidas pero se acercan. Puedes usar semillas de hinojo para reforzar el sabor o para sustituir las hojas fuera de temporada.



  • Rehógalo todo un minuto, ponle un cacillo de agua caliente, una pizca de azafrán y 20 gramos de algas (en este caso fueron 10 g de wakame y 10 g de espagueti de mar). 
  • Cocina un minuto más y apaga el fuego.

 Ponemos a cocer la pasta...
  • Cuando el agua arranque a hervir, añádele sal y echa 180 g de paccheri.  

... y tostamos el pan



  • Mientras se hace la pasta, corta dos o tres rebanadas de pan de molde en cubitos y rehógalos en 2 cucharadas de aceite, removiendo para que se tuesten por todos los lados. Aplástalos ligeramente con el dorso de una espumadera y resérvalos.

Terminamos el plato
  • Escurre la pasta un pelín más dura que al dente reservando el agua de cocción. Lo mejor es utilizar un colador grande de alambre con mango, de esos para fritos, e ir echando la pasta directamente en la sartén, así te quedará toda el agua en la olla.
  • Después de echar la pasta a la sartén, ponle otro cacillo del agua de cocción y remueve a fuego medio-alto, añadiendo más agua si hace falta, hasta que la pasta esté en su punto y se haya mezclado bien con la salsa.
  • Sirve en platos y espolvorea con el pan frito caliente, pimienta y ralladura de limón.


viernes, 17 de julio de 2015

Ensalada de espelta con queso vegano (ideal bufé)



Una rica ensalada con tomatitos confitados, judías verdes,
aceitunas, "queso" y pesto de hojas verdes
Los bufés de ensaladas son la mejor solución para una reunión informal en verano. Además de una variedad de hojas frescas, no pueden faltar dos o tres combinaciones de cereales y hortalizas cocidos, que satisfacen y aportan una variación de textura. Esta es de espelta, el adán de los trigos, que en España se está difundiendo en los últimos años pero en Italia siempre ha formado parte de la cocina familiar.

No os asustéis, la preparación lleva su tiempo pero es muy fácil y se puede hacer la víspera. Después, solo hay que mezclar los ingredientes y refrigerar hasta la hora de consumirla.


Ingredientes (cantidades aproximadas)

  • 250 g de granos de espelta
  • 200 g de judías verdes redondas
  • 4-5 dientes de ajo
  • canónigos, albahaca y perejil
  • semillas de girasol
  • aceitunas partidas
  • 250 g de tomatitos cereza o similares
  • sal, pimienta, tomillo fresco o seco
  • aceite de oliva
  • zumo de medio limón
  • 2 cucharadas de levadura de cerveza dietética

Preparación 

 

La espelta

  • Cuécela en agua con un poco de sal. El tiempo de cocción es de aproximadamente una hora pero se acorta mucho si las pones a remojo la noche anterior o usas una olla rápida.

Las judías verdes

  • Procura usar las redondas, que son más bonitas. Ahora es el momento ideal para comprarlas frescas.  
  • Cuécelas en agua con poca sal hasta que estén tiernas pero crujientes.
  • Cuando empiecen a ablandarse, añade al agua cuatro o cinco dientes de ajo sin pelar que usaremos para el pesto.
 

  • Escurre todo y pon las judías en agua helada para que no pierdan el color.
  • Cuando se enfríen, escúrrelas bien y resérvalas.

Los tomatitos confitados

  • Pártelos por la mitad a lo largo, ponlos en una bandeja de horno con un hilo de aceite y espolvoréalos con sal y tomillo.
  • Hornéalos a temperatura moderada hasta que se arruguen (unos 20 minutos)
  • Para aprovechar el horno, puedes poner unos champiñones para hacer estos Macarons de champiñón fritos.


El pesto


  • Pon en la batidora: los ajos pelados, un buen puñado de canónigos, diez o veinte hojas de albahaca, un manojo de perejil, dos cucharadas de pipas de girasol naturales, el zumo de medio limón y 50 ml de aceite de oliva.
  • Bátelo todo hasta obtener una crema ligera. Si te queda muy espesa, añade un poquito de agua.


Las aceitunas partidas

Para quien no las conozca, son precisamente eso, tienen un corte hasta el hueso que permite un curado más profundo. Podéis usar cualquier otro tipo, pero estas son más duras y carnosas, lo que hace un buen contraste de texturas con el cereal cocido.


Capítulo aparte: el queso vegano

En el taller de carnes vegetales de El Hogar Provegan, alguien le preguntó a Arantxa si daría un taller de quesos veganos, y ella contestó "mira, desde que conocí los Divina Teresa, no he vuelto a hacer quesos en casa".
Coincido totalmente con ella por tres motivos: primero, nunca seré capaz de hacer algo parecido, engañan al más pintado; segundo, ya están hechos; tercero y muy importante: están bien de precio.

Estos son los dos que tenemos siempre en casa, el Saturn ahumado y el Venus suave con sabor a mantequilla. Hay varios tipos más, incluso en lonchitas y en cremas para untar. El cheddar en lonchas es fantástico para hacer bocadillos. Todos se funden con el calor. Eso sí, no tienen las propiedades nutritivas del queso tradicional, ni aportan proteínas.
Precio: alrededor de 5 € el paquete de 400 g.

Y ahora, terminemos la ensalada

  • Pon en una ensaladera la espelta cocida con todos los demás ingredientes: los tomatitos confitados, las judías verdes, las aceitunas en mitades sin el hueso y unos cubos de queso (reserva un poco de cada cosa para decorar).
  • Agrega el pesto y la levadura, remueve y refrigera.
  • Retírala un momento antes de servir, controla la sazón y añade lo que haga falta. Pon un poco de pimienta recién molida, remueve, decora, rocía con aceite de oliva y ¡a la mesa!

lunes, 22 de junio de 2015

Macarrones de maíz con crema rápida de acelgas (sin gluten)


Ahora que las acelgas están en todo su esplendor y además baratas, te invito a hacer este plato sano, delicioso y rápido, más rápido aún si tienes la verdura limpia de antemano. También puedes utilizar acelgas congeladas, pero es mejor dejar esta opción para cuando no están de temporada y aprovechar mientras se pueda todo el sabor de la acelga fresca.

Ingredientes

  • 1 manojo de acelgas
  • 180 g de pasta de maíz
  • 300 ml de leche vegetal
  • 1 cucharada colmada de maicena
  • 1 cucharada de aceite
  • 1 cucharada de margarina (o aceite)
  • sal, pimienta y nuez moscada

Aparte (optativo)

  • 2 cucharadas de semillas de amaranto
  • harina de arroz para rebozar
  • aceite para freír

Preparación de las acelgas


  • Lava un manojo grande de acelgas y separa las hojas de los troncos.
  • Reserva algunos troncos (pencas) para este plato y deja los demás para otra preparación.
  • Guarda también algunas de las hojitas pequeñas y tiernas del interior.





  • Trocea un poco las hojas y ponlas en una cazuela con un dedo de agua y un chorro de aceite.
  • Tapa y cocina un minuto, remueve y deja al fuego otro minuto o hasta que las hojas se ablanden sin pocharse demasiado.
  • Retíralas con una espumadera, sazónalas con la margarina, sal, pimienta y abundante nuez moscada y déjalas al calor.



  • Sin tirar el agua que ha quedado en la cazuela, completa hasta tener 1,5-2 litros.
  • Calienta el agua y, cuando hierva, ponle sal y echa la pasta.
 Pasta de maíz sin gluten (Lidl)

Optativo

  • Mientras se cuece la pasta, moja apenas con aceite una sartén pequeña y rehoga lentamente el amaranto mientras lo remueves.
  • Retira el amaranto, pon más aceite y fríe unas pencas finas de acelga troceadas y pasadas por harina de arroz.


  • Disuelve la cucharada de maicena en el vaso de leche vegetal.
  • Cuela la pasta, ponla otra vez en la misma cazuela, añade las acelgas, la leche con maicena y la margarina. Cocina un momento a fuego bajo, removiendo, hasta que se forme una crema ligera y todos los ingredientes estén bien mezclados.
  • Sirve con las pencas fritas, las hojitas de acelga crudas y algunas semillas de amaranto fritas.

lunes, 27 de abril de 2015

Fritada de pan y garbanzos con grelos


Un plato toscano dedicado
también a los amigos gallegos

Llega la primavera y llegan los nabos, solo que este año han venido vestidos de fiesta. Por milagro de algún santo toscano (quizá el mismísimo San Gimignano), se consiguen con todos sus tallos y sus hojas (grelos, nabizas), tiernos y dulces. No te los dejes escapar.



  • Antes de nada, tienes que encontrar unos nabos frescos y frondosos como estos que descubrí en Alcampo de Diagonal Mar (Barcelona). Si vives en Galicia, esta recomendación no te hace falta.


  • Corta los grelos y prueba un tallo, si está tierno, mételos en la vaporera solo hasta que pierdan rigidez. ¡No dejes que se pasen!






  • Corta dos o tres rebanadas de pan en cubos. Lo ideal es un pan de campo compacto, incluso de un par de días atrás, pero hasta un socorrido pan de molde hará lo suyo.
  • Fríe el pan en dos dedos de aceite de oliva junto con un buen puñado de garbanzos cocidos y unas ramitas de romero fresco, removiendo, hasta que se doren bien por todas las partes.


  • Sirve la fritada con los grelos aparte, aderezados con unos granitos de sal, un golpe de vinagre blanco con pulverizador y muy poco aceite. O mézclalo todo, que no es la forma tradicional pero es más práctica y muy sabrosa.
No es light de ligero pero sí de luz, ¡porque te hará brillar los ojos!


martes, 20 de enero de 2015

Tortelloni de calabaza especiada



Inspirados en los tortelli di zucca de Mantua

Afronté este plato con bastante desconfianza, por no decir con miedo. Nunca había hecho este formato de pasta y mucho menos con masa sin huevo. Para colmo, en vez de hacer "tortelli", que son unos raviolis grandes y más a mi alcance, se me antojó probar estos que son como tortellini gordos. Los tortellini son esas monadas típicas de Bolonia que algún gastrónomo poeta llamó "ombligos de Venus" y que, para hacerlos bien, hay que empezar de niños como con los idiomas.
Contrariando mi regla para recibir invitados que dice "Mejor elegir preparaciones que no den sorpresas y, sobre todo, que hayamos experimentado antes", decidí ponerlos en la cena de Nochebuena, a la cual vendrían tres italianos de buen comer que vivieron siete años entre Mantua y Bolonia. Y, ya en el terreno de la cocina de riesgo, los hice una semana antes y los congelé.
En esos días las conversaciones con mi marido solían ser ¿se romperán por no tener huevo?, ¿se pasarán con la doble cocción?, ¿quedarán muy dulces?
Al final llegó la Nochebuena, los tortelloni no se rompieron y quedaron feítos pero buenísimos, los invitados vaciaron los platos y todos fuimos felices y comimos... tortelloni de calabaza.

Aquí va la receta para 6-8 raciones, probada por expertos italianos y recomendada por los autores, o sea mi marido y yo, que también somos autores de los expertos.


El relleno

Lo puedes guardar dos días en el frigorífico

· Pela una calabaza violín de 1 kg y quítale las semillas. Córtala en trozos grandes, sálalos y hornéalos hasta que estén bien secos y comiencen a tostarse en los bordes. Te tienen que quedar unos 600 g de calabaza cocida.

· Tritura la calabaza y añádele:
  • 4 galletas dulces machacadas
  • 2 puñados gordos de avellanas picadas gruesas
  • 3-4 cucharadas de levadura desamargada
  • 2 cucharadas de algún chutney o sweet pickle (supermercados sección internacional, los puedes reemplazar por una cucharada de mostaza y 1 cucharadita de azúcar moreno)
  • 1 cucharada de semillas de coriandro molidas
  • 1/2 nuez moscada rallada no muy fina
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1 cucharadita de Jugo Maggi
  • sal y pimienta
  • nata vegetal para unir
· Espera un momento para que se mezclen los sabores y corrige lo que haga falta. Tiene que quedar muy sabroso y especiado, con la sal, el picante y el ácido necesarios para equilibrar los sabores dulces.
· Déjalo enfriar.

La masa

  • 600 g de harina común
  • pizca de sal
  • 1/2 cucharadita de colorante amarillo
  • agua

· Mezcla la harina con la sal y el colorante e incorpórale el agua necesaria para hacer un bollo firme.
· Amásalo 15 minutos en amasadora, o a mano con fuerza, para que después no se rompa.
· Estira la masa de 1 mm de grosor y monta los tortelloni. La masa no se tiene que secar porque los tortelloni se abrirían al cocinarse, si se orea, humedece los pliegues.

El montaje



· (1) Corta la masa en cuadrados de 6-7 cm de lado. Pon una cucharada rasa de relleno en el centro de un cuadrado, dóblalo en triángulo y aprieta bien los bordes sin dejar aire dentro.
· (2) (3) Enróllate el triángulo en la punta del dedo índice, dobla las puntas del triángulo como si fueran brazos cruzados y aprieta la unión para pegarlas.
· (4) Dobla la punta libre hacia abajo.
                  (o, para mi vergüenza, busca "tortellini" en YouTube)

· Deja orear los tortelloni media hora sin superponerlos.
· Pon a hervir abundante agua con sal y colorante amarillo. Echa los tortelloni, espera a que suban a la superficie y déjalos un minuto más, prueba uno y déjalos otro poco si hace falta, pero será realmente poco.
· Escúrrelos y dales un par de vueltas en una sartén grande donde ya tengas abundante margarina derretida y hojas de salvia.
· Sirve con bastoncitos de calabaza asados, salvia fresca y avellana machacada, bien regados con la margarina.
· Pon aparte un recipiente con sésamo y levadura tostados (sucedáneo de queso rallado) para espolvorear.

Si los quieres congelar:

· Haz los tortelloni como en la receta, blanquéalos unos segundos en agua hirviendo, sin esperar a que suban, y retíralos.
· Déjalos enfriar bien separados a temperatura ambiente y congélalos en bolsas.
· A la hora de servirlos, échalos en el agua hirviendo sin descongelar.

Quedan como recién hechos o mejor, no se rajan con la congelación y la masa adquiere una consistencia más firme, ideal para suplir el huevo. Por algo es la técnica que usan en los restaurantes italianos de verdad, esos que no compran la pasta rellena en el supermercado.

Este plato lleva su tiempo pero es fácil y compensa con el sabor y la elegancia de la pasta rellena. Darle forma a la pasta es cuestión de práctica, esta fue mi primera vez y salieron medianamente presentables, estoy segura de que a vosotros os quedarán mucho mejor.

sábado, 10 de enero de 2015

Cogollos marineros


Dos salsas contrapuestas que se mezclan en el plato
unidas por el sabor a mar

Los concursos también educan: en Ahora caigo me enteré de que el mar huele a mar por la presencia de las algas. Algo similar sucede con la salsa marinera, que no lleva ingredientes marinos sino que adquiere el sabor de los animales de pesca que se suelen cocer en ella. Aquí hemos cambiado los animales por el "extracto de mar" y ha quedado para chuparse los dedos.

La salsa marinera

  • Pon aceite de oliva en una cazuela mediana y rehoga despacio una cebolla picada fina, con una pizca de azúcar, hasta que comience a tostarse.
  • Añade dos dientes de ajo triturados y cocina un momento más.
  • Echa medio vaso de vino blanco seco y deja que se evapore el alcohol.
  • Añade tres cucharadas de salsa de tomate envasada, una cucharada de concentrado de tomate y medio vaso de agua con una cucharada de maicena disuelta.
  • Condimenta con sal (poca, mejor corregir al final) y guindilla en escamas.
  • Cuece a fuego muy bajo hasta que la salsa quede espesa y sabrosa.

 

El puerro (optativo)

  • Corta un puerro grande a lo largo, separa las hojas y cuécelas en agua solo hasta que queden flexibles.
  • Escúrrelas y resérvalas.

 

El relleno de los cogollos (bechamel con algas)

  • Calienta en un cazo dos cucharadas de margarina, añade dos cucharadas de harina común y cocina removiendo durante tres minutos como mínimo hasta que tenga un color avellanado y huela ligeramente a galleta, lo que significará que la harina está cocida.
  • Vierte poco a poco 300 ml de leche vegetal (en este caso no recomiendo la de avena porque es dulzona) mientras remueves con unas varillas, hasta que la salsa quede espesa y sin grumos.
  • Condimenta con sal, pimienta negra y eneldo.
  • Agrega un puñadito de algas espagueti de mar, remueve y deja templar.
    (He corregido la cantidad de algas que puse originalmente, pido mil disculpas por mi error y agradezco a Mijú por hacérmelo notar).

 

Montaje, cocción y presentación

  • Lava y seca dos cogollos grandes de lechuga (o cuatro pequeños) sin quitarles la punta del tronco.
  • Separa un poco las hojas y rellena con la bechamel, que ya estará más espesa.



 

  • Envuelve cada cogollo con las hojas de puerro y átalos con un cordel. También puedes atarlos sin el puerro, con cuidado de que la bechamel quede bien escondida para que no se escape en la salsa durante la cocción.
  • Ponlos en la cazuela con la salsa marinera y echa unos trocitos de algas alrededor.

  • Cocina de ambos lados a fuego bajo hasta que los cogollos se calienten bien por dentro y se tiernicen sin deshacerse.
  • Quítales el cordel y añade perejil picado a la salsa.
  • Sirve los cogollos con abundante salsa, espolvoreados con más perejil y acompañados en el mismo plato con pasta corta aliñada solamente con aceite, que se enriquecerá con la salsa de tomate y con la bechamel que suelten los cogollos.

martes, 21 de octubre de 2014

Ñoquis de patata sin hervor


Estos ñoquis se cocinan directamente en la salsa, se hacen rápido, casi no ensucian
y están tan ricos que mi marido no para de sonreír desde ayer al mediodía


Las patatas

  • Calcula 1/2 kg de patatas crudas para dos raciones saciantes o cuatro de restaurante chic.
  • Lávalas bien sin pelarlas, pínchalas en varias partes y envuélvelas en film (no pinches el film).
  • Cuécelas de 8 a 10 minutos en el microondas a potencia máxima.
  • Cuatro minutos antes de que estén hechas, coloca en el micro un recipiente pequeño con 3-4 dientes de ajo grandes, con piel, en un poco de agua.


Mientras tanto...

  • Cubre el fondo de una sartén grande con un dedo escaso de aceite de oliva, añade 2 tomates grandes en cubitos pequeños y 2 dientes de ajo crudos laminados.
  • Cuando el tomate empiece a deshacerse, añade un poco de agua caliente y deja que se haga una salsa.
  • De aquí en más, vigila a menudo la salsa y añade más agua cuando sea necesario.

  • Comprueba que las patatas estén cocidas, retíralas y déjalas enfriar un momento.
  • Tritúralas sin pelar con un pasapurés/prensapatatas, mejor de palanca como este:


  • Pesa el puré obtenido y añádele un 30 % de harina.
    Ejemplo. Si tienes 300 g de puré, añade 300 x 0,3 = 90 g de harina.

 Para 362 g de puré: 362 x 0,3 = aprox. 109 g de harina

  • Mezcla con un tenedor para asados hasta obtener una bola de masa, vuélcala en la encimera (o no) y termina de alisarla rápidamente con las manos. La masa de ñoquis se debe trabajar lo menos posible porque si la sobas mucho la patata suelta agua, entonces tendrás que echar más harina y los ñoquis te saldrán duros.
  • Haz bolitas de masa, más o menos del tamaño de un tomate cereza. Te será más fácil con las manos húmedas.


Terminación

  • Corta 250 g de tomates cereza por la mitad y échalos en la sartén con la salsa.
  • Pela los ajos que has cocido en el microondas, corta cada uno en dos o tres trozos y añádelos a la sartén.
  • Controla que haya agua suficiente (dos dedos) y echa los ñoquis con cuidado.
  • Condimenta con sal, pimienta y albahaca fresca.
  • Cuece a fuego medio, removiendo suavemente desde el fondo con una espátula hasta que los ñoquis estén firmes y bien cubiertos por la salsa. En 4-5 minutos estarán listos, pruébalos: no tienen que saber a harina.
  • Sirve con más albahaca fresca y semillas de alcaravea apenas tostadas.

Fuente: Riccardo Facchini

jueves, 9 de octubre de 2014

Pasta con verduras asadas y salsa de almendras


En vista de que el verano quiere quedarse también en las fruterías, aprovechamos las últimas verduras de temporada para hacer un plato rico, nutritivo y natural.

Una hora antes de comer

- Corta en cubos de 2 cm:
  • 1 berenjena sin pelar
  • 1 calabacín grande sin pelar
  • 1 o 2 pimientos rojos
Y en trozos grandes:
  • 2-3 tomates frescos si están sabrosos o 4-5 tomates pelados envasados

- Ponlo todo en un bol y añade:
  • 6 hojas grandes de albahaca troceadas con las manos
  • 3 hojas de laurel
  • 2 cucharadas de aceite
  • sal
  • ralladura de medio limón
 - Remuévelo todo bien y vuélcalo en una bandeja de horno forrada con papel. Si algunos trozos se superponen está bien, con la cocción se encogerán.
- Mételo en horno precalentado a temperatura máxima y déjalo hasta que esté todo hecho y empiece a tostarse (de 20 a 30 minutos), no más porque se secaría.



La salsa de almendras

- Pon en la tabla de picar:
  • 40 g de almendras sin pelar
  • albahaca fresca, perejil y rúcula
 - Pícalo con cuchillo dejando pequeños tropezones de almendras para que hagan un contraste de texturas.

Picar con cuchillo es muy fácil y, a menudo, más rápido que con la batidora. El secreto es presionar la punta del cuchillo contra la tabla con una mano y, con la otra, ir cortando a medida que se gira como si la punta del cuchillo fuera la punta de un compás.

 - Pon la picada en una salsera y añádele un pellizco de sal, aceite hasta cubrir y 1 cucharada de zumo de limón bien maduro.

A mitad de cocción de las verduras

- Pon al fuego el agua de la pasta con 2-3 hojas de laurel.
- Cuando rompa a hervir, échale un poco de sal gorda y 320 g de pasta.

Para este plato utilicé los Galletti de De Cecco, un fabricante que cuida con esmero la materia prima y las técnicas de producción. Os recomiendo que probéis esta marca porque es excelente. De venta en Alcampo y otras grandes superficies.

- Cuando la pasta esté justo en su punto, escúrrela, mézclala con la verdura asada (retira antes las hojas de laurel) y échale varias cucharadas de salsa de almendras. Remueve bien para que la pasta se impregne de la salsa.
- Sírvela en los platos con un poco más de salsa y alguna hoja de albahaca fresca.

También puedes:

  • Escurrir la pasta, esparcirla en una bandeja y dejarla enfriar (sin enjuagarla).
  • Dejar templar la verdura.
  • Mezclar todo con la salsa y servirlo como ensalada.

Fuente: Sergio Barzetti