martes, 2 de diciembre de 2014

Crema de remolacha con sus fritos




Hacía tiempo que un plato no me entusiasmaba tanto. Esta crema lo tiene todo: es dulce, salada, picante, suave. Mi amiga Sibylle me manda la receta pero me dice que la ha modificado (el puerro es suyo) y que hay muchas variantes en la red. Después la hago yo y también le doy algún toque, así entiendo el porqué de tantas variantes. Os invito a tunearla también vosotros y, sobre todo, a disfrutar de ella porque es realmente especial.
Danke schön, cara Sib!

Ingredientes (seis raciones)


Para las tiritas de naranja:
  • 1 naranja sin tratar
  • 2 cucharadas de azúcar
  • unas gotas de aceite
  • pizca de sal

Para la crema:
  • 600 g de remolachas frescas
  • 150 g de patata
  • 1 puerro, parte blanca
  • 75 g de jengibre fresco (sí, todo esto)
  • 30 g de margarina
  • 1 cucharada de vinagre de manzana
  • 1,5 l de caldo vegetal
  • 200 ml de nata vegetal
  • sal y pimienta


Preparación 

 

La piel de naranja
  • Lava la naranja, retira la piel con el pelapatatas (sin la parte blanca) y córtala en tiritas. 
  • Pon las tiritas en un cazo con 100 ml de agua, 2 cucharadas de azúcar, aceite y un pellizco de sal.
  • Cuece a fuego bajo hasta que se consuma todo el líquido.
  • Pon las tiritas sobre un papel de horno y espolvoréalas con un poco más de azúcar.
    Optativo
    : puedes agregar algún condimento, en este caso utilicé esta mezcla de sésamo y wasabi.

Producto sueco de la marca Santa Maria

  • Déjalas secar en un sitio cálido o ponlas sin tapar en el micro a baja potencia.



La crema de remolachas
  • Pela las remolachas y las patatas, córtalas en cubos, pela el jengibre y córtalo en tiras, limpia el puerro y córtalo en rodajas.
  • Rehoga todo en la mantequilla durante 5 minutos.
  • Añade el vinagre y el caldo, lleva a ebullición y cuece 30 minutos a fuego medio.
  • Bate hasta obtener una crema lisa, añade toda la nata menos 6 cucharadas y ajusta de sal y pimienta.
  • Sirve con una cucharada de nata en cada plato y las tiritas de naranja.


A partir de aquí es todo optativo, si quieres aprovechar toda la remolacha, sigue leyendo...


Los buñuelitos
Corta los tallos gruesos de las hojas de remolacha y resérvalos. Pon las hojas en una sartén con poca agua, tapa y cuece solo hasta que se aflojen. 


Retira, escurre y pica las hojas en tiritas. Añádeles un chorrito de leche vegetal, sal y media cucharadita de curry. Incorpora harina para rebozar sin huevo, en la cantidad necesaria para hacer una masa húmeda pero manejable. Haz pequeñas quenelles con dos cucharillas y fríelas en aceite de girasol hasta que estén bien firmes.

Los crujientes
Corta los tallos en trocitos, cúbrelos con harina para rebozar sin huevo, sacúdeles el exceso de harina en un colador y fríelos en aceite de girasol hasta que estén encogidos y secos (no los frías antes de los buñuelos porque sueltan harina en el aceite).

  • Sirve los fritos aparte para añadirlos a la crema.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Tortas de sartén



¿Te has quedado sin pan o, mejor aún, estás en una cabaña en medio del bosque y la panadería te pilla lejos? ¿Te apetece un mimo calentito para el invierno? ¿Quieres jugar en la cocina con los peques o hacer soñar a tu alguien especial? Si contestas Sí al menos a una pregunta, estás necesitando hacer tortas de sartén.

  • Para cuatro tortas, pon 250 g de harina común en un bol, añade 50 g de margarina, una pizca de sal y otra de bicarbonato. Mezcla bien y añade el agua necesaria para formar una bola tierna que no se pegue a las manos. Amásala hasta que esté suave y elástica.
  • Déjala reposar un rato, tapada, para que no se seque. Si no tienes tiempo, sáltate este paso.
  • Divide la masa en cuatro partes, estíralas un poco y déjalas reposar. Así se resignarán a su nueva forma y no se encogerán al cocinarlas. Si no tienes tiempo, omite también esta espera.
  • Termina de estirar las tortas, pínchalas por todas partes y ásalas a fuego moderado en una sartén (mejor con revestimiento tipo piedra) o a la plancha, sin aceite ni nada. Dales varias vueltas hasta que estén doradas y no huelan a crudo.

 La persistencia de la memoria
(de hecho, te quedará el recuerdo)

  • A medida que las vayas haciendo, ponlas apiladas sobre una servilleta y cubiertas con un paño de cocina.
  • Al mismo tiempo puedes hacer el relleno, este era un rehogado de espinacas con cebolla y ciruelas pasas.
  • La próxima vez prueba a hacerlas más gruesitas, te saldrán unas focaccine ideales para tomarlas como pan. También puedes añadir sabores a la masa, por ejemplo un diente de ajo y romero fresco bien picaditos.

Y sí, puedes hacerlas con aceite, pero no tendrán la textura crujiente y esponjosa que les da la margarina. Yo hago la dieta de Miranda Kerr, la 80/20, ochenta por ciento de comida sana y veinte de antojos. ¡Y no sabes lo feliz que me hace ese 20 %!

lunes, 24 de noviembre de 2014

Champiñones horneados con tomate



Los champiñones al horno tienen una consistencia carnosa y un sabor mucho más acentuado. Preparados con esta receta son un comodín: los podéis tomar recién hechos (con patatas, pasta, arroz) o dejarlos enfriar para hacer una ensalada. O ponerlos como aperitivos fríos o calientes. Y en bocadillos. O triturados con tofu en un riquísimo paté. Además, con poco aceite son un plato bajo en calorías pero igualmente sabroso.


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  • Limpia los champiñones y quítales el pie. Si los has lavado, sécalos con un paño y déjalos orear.
  • Forra una bandeja de horno con papel vegetal y riega el fondo con aceite.
  • Pon en la bandeja las cabezas de los champiñones, boca abajo, y los pies cortados por la mitad a lo largo.
  • Pela varios dientes de ajo, córtalos en láminas y repártelas entre los champiñones.


  • Pinta los champiñones con aceite y mételos en el horno bien caliente.
  • A los 10 minutos, retira y añade tomates frescos troceados y aliñados con sal, aceite y eneldo.


  • Hornea 15 minutos más o hasta que los champiñones se vean marrones y arrugados.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Carbonada criolla vegana




La carbonada criolla es un plato típico de Argentina... ¿o no? Vete tú a saber qué es típico de un lugar mestizado con gentes de todo el mundo a través de la conquista y la inmigración. Cada familia se llevaba sus recetas e intentaba repetirlas con los ingredientes que encontraba. Y así, poco a poco, algunos platos extranjeros se fueron convirtiendo en típicos. O no tanto.
Baste decir que el plato más habitual en Argentina es la milanesa, un filete de res empanado y frito, igualito al Wiener Schnitzel austríaco o a la cotoletta alla milanese italiana. O el criollísimo pastel de papa, un picadillo de carne con costra de puré de patatas que --oh, sorpresa-- no es otro que el superbritánico Shepherd's Pie.
Por banal que parezca el tema, algún historiador se puso a investigarlo y concluyó que el único plato auténticamente argentino es el revuelto de Gramajo, hecho con huevos, patatas fritas y jamón. Poco original para ponerle hasta nombre, digo yo.
Y así llegamos a la carbonada criolla, que también fue denigrada como copia de la flamenca. Pero yo me juego por ella porque, a diferencia de otras recetas folclóricas, esta lleva ingredientes nativos de América. Los frutos de la "tierrita" en un rejunte exagerado de sabores y texturas. Dulce para consolar alguna pena india, picante para buscar la guerra o el amor, y calentita para templar los vientos que soplan en la pampa.


Ingredientes para 4 platos muy abundantes

 

  • 1/2 kg de "carne" de gluten
  • 1 cebolla grande
  • 1 cebolleta con sus hojas
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1 batata (boniato) grande
  • 2 patatas
  • 1/2 kg de calabaza limpia
  • 1 mazorca de maíz fresca cortada en rodajas
  • 1 tomate fresco grande y maduro o 3-4 de lata
  • 100 g de orejones de albaricoque (damasco)
  • aceite y margarina
  • vinagre de jerez 
  • 3 hojas de laurel
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • guindilla en escamas (ají molido)
  • 1 pastilla de caldo de verduras o de imitación carne como este

Y ahora, al tajo


La carne de gluten: en este caso utilicé esta receta. Como comento allí, el gluten sale duro y hay que cocerlo un buen rato, pero vamos a aprovechar la cocción para darle sabor.
  • Corta el gluten en bocados irregulares y rehógalos en un dedo de margarina y aceite. Soltará agua: cuando se haya evaporado, échale un buen chorro de vinagre de jerez. Deja que se pase el olor fuerte a vinagre y añade medio litro de caldo preparado con la pastilla.
  • Cocina 15 minutos en olla exprés o media hora en una normal (o menos si tienes una "carne" más tierna). 
  • Reserva.
  • Corta todas las verduras, en cubos o rodajas según corresponda.
  • Pon bastante margarina y aceite en otra cazuela. Puedes utilizar solo aceite, pero la receta original lleva manteca de vaca y la margarina es lo más aproximado.
  • Añade la cebolla y déjala que se tueste bien sin que llegue a quemarse.
  • Añade la cebolleta con sus hojas, el pimiento y el laurel, sigue rehogando.
  • Después el tomate, la batata, las patatas, la calabaza, el maíz, los orejones en mitades y la carne de gluten con el caldo.
  • Condimenta bien con sal, pimienta, pimentón y guindilla para equilibrar el dulzor de las verduras.

  • Cuece con la cazuela semitapada, a fuego muy bajo, hasta que todo esté blandito y unido. 
  • Deja reposar 10 minutos con la tapa puesta y... guárdalo hasta el día siguiente porque estará mucho más bueno. O sirve enseguida si lo prefieres.

Un apunte: en España, la batata y el maíz son más dulces que en Argentina. Por eso he usado orejones de albaricoque, menos dulces que los de melocotón (durazno) que lleva la receta tradicional. Además le he añadido una bandejita de pimientos semipicantes. Se parecen a los de Padrón y al menos estos no eran nada picantes, pero tenían un ligero sabor amargo que le vino muy bien al plato.



viernes, 14 de noviembre de 2014

Bolsillos de berenjenas con cúpula de rösti

 

Siguen llegando berenjenas BBB y no es cuestión de desaprovecharlas, que con los nuevos fríos no tardarán en desaparecer. Esta receta se puede variar a voluntad y, de rica que está, hasta parece cara.


Para cuatro raciones:

  • Pela dos berenjenas grandes y rebánales un poco las barriguitas para que quede un "ladrillo" recto.
  • Córtalas por la mitad a lo largo y ponlas en una sartén de piedra limpia, a fuego bajo, hasta que se tuesten un poquito de cada lado. No se tienen que hacer del todo.


  • Haz un tajo central a lo largo de cada trozo de berenjena para formar un bolsillo.


  • Rellena el bolsillo con rodajas muy finas de cebolla y de limón y añade unas algas que te gusten (yo usé la variedad dulse).
  • Cierra las medias berenjenas, aplánalas y ponlas en una placa forrada con papel de horno y rociada con un buen chorro de aceite
  • Condiméntalas con sal, pimienta y tomillo, dales la vuelta y condiméntalas también del otro lado.

  • Pela dos patatas, pásalas por el rallador grueso y repártelas en una sartén con un poco de aceite, formando cuatro montoncitos del tamaño de las berenjenas.
  • Cocina hasta que la base esté firme y ligeramente dorada.


  • Acomoda un "rösti" encima de cada bolsillo de berenjena, ponles sal, rocía con aceite y espolvorea con nuez moscada recién rallada.


  • Corta un tomate en rodajas finas y los sobrantes de verduras y limón en tiritas, ponlos en la placa. Sala y pulveriza con vinagre balsámico (óptimo el de Mercadona).
  • Mete la placa en el horno precalentado a temperatura alta hasta que las patatas estén doradas.
  • Sirve cada bolsillo de berenjena con un montoncito de las verduras que habías puesto en la placa y unos granos de pimienta rosa.