martes, 17 de mayo de 2016

Sándwiches ingleses de pepino


 Por fin llegaron los pepinos y las cenas frías
Un clásico del five o'clock tea que viene bien a cualquier hora. Hay cantidad de versiones pero todas comparten el único paso indispensable: dejar las rodajas de pepino en sal para que pierdan agua.

  1. Pela un pepino, córtalo en rodajas muy finas, ponlas en un plano inclinado y espolvoréalas con abundante sal. Déjalas de una a dos horas para que suelten el agua.



  2. Mientras tanto, prepara un aliño con aceite de oliva, zumo de limón, un diente de ajo bien triturado y una cucharadita de eneldo.

  3. Seca las rodajas de pepino con papel de cocina, ponlas en el aliño, remueve y déjalas unos minutos para que se impregnen.

  4. Unta rebanadas de pan de molde con margarina vegana y monta los sándwiches con el pepino aliñado.



  5. Aprieta bien, corta en triángulos y sirve enseguida.
También puedes poner los pepinos solamente pasados por sal y sin aliñar, o cambiar la margarina por queso de untar vegano o mantequilla de cacahuete.

viernes, 29 de abril de 2016

Salsa rapidísima para pasta


Solo cuatro ingredientes:
margarina, pastilla de caldo, mostaza y ketchup

Esta salsa es un recuerdo de mi adolescencia. Mis padres la hacían a menudo, incluso solamente con la mantequilla y la pastilla de caldo, y nos gustaba a todos. La usábamos solamente con pasta pero también es perfecta para las verduras.

  • La preparación no puede ser más rápida.
    Para 150 g de pasta, pon en un cacillo un dedo de agua, una cucharada gorda de margarina vegana, una pastilla de caldo vegetal, un buen chorro de mostaza común y otro de ketchup. Cocina hasta que se derrita la pastilla y se mezcle todo.


  • Hierve la pasta como de costumbre pero sin sal porque la salsa ya la tiene, escúrrela en su punto y mézclala con la salsa. Y ya verás.



Truquis

  • Para que la salsa cubra mejor la pasta, le puedes poner una cucharadita de maicena u otro espesante instantáneo. Y, si quieres rizar el rizo, añádele pimienta y un chorro de vermut.



  • Esta vez acompañé la pasta con una ensalada de espaguetis de calabacín, hojas de canónigos (córtales la unión de los "ramitos") y tiras muy finas de pimiento rojo.
  • Prepara la ensalada con media hora de antelación y alíñala con aceite de oliva suave y tomillo fresco, hojas y flores.
  • Cuando la pasta esté en su punto, calienta la ensalada un minuto y medio en el microondas a 80% de potencia y sirve todo junto.






 .
Decora la pasta con flores de tomillo
para que el aroma salga a recibirte



martes, 26 de abril de 2016

Fritos de acelga con salsa de kiwi



He leído que tomar fritos de vez en cuando es bueno porque estimula la secreción de bilis, y por supuesto he decidido creérmelo. Estas son las clásicas pencas de acelga rebozadas, pero las hemos acicalado con una salsita agridulce que es probarla y querer más.

  • Elige unas pencas de acelga tiernas: lávalas, recórtalas, quítales los hilos si los tienen y cuécelas dos o tres minutos en agua hirviendo. Ponlas en agua fría, escúrrelas y sécalas.


  • Prepara la masa para rebozar: mezcla media taza de harina de arroz, dos cucharadas de maicena, una cucharada de harina de trigo y una cucharadita de bicarbonato o levadura de repostería. Añade agua helada hasta hacer una masa que cubra sin formar una capa gruesa.




  • Pasa las pencas por el batido y fríelas en aceite de girasol a temperatura moderada hasta que se doren suavemente.
  • Retíralas y déjalas escurrir sobre papel absorbente.
  • Si lo deseas, espolvoréalas con sal desde bien arriba, justo antes de servirlas.





  • Para hacer la salsa, bate la pulpa de un kiwi con una cucharada de salsa de soja y una cucharadita de miel de caña (melaza).





  • Sirve las frituras salpicadas con la salsa y acompañadas con una ensalada de hojas de acelga crudas y más salsa aparte.



La salsa es de Martino Scarpa

sábado, 23 de abril de 2016

Wok especiado de calabaza y tirabeques con arroz en nata de coco


 
"Alábate, pato, que mañana te mato". Así me decía mi madre cuando se me escapaba un autoelogio. He aprendido la lección, sobre todo porque de mayor no encuentro muchos motivos para alabarme, pero hoy es un caso especial. Haz este plato porque está más que bueno... y me contengo solamente en recuerdo de mi madre.

Atención: como siempre que cocinamos con el wok, primero hay que disponer todo lo necesario porque la cocción debe ser muy rápida, así las verduras se mantendrán sabrosas y crujientes.


Prepara y ten al alcance de la mano:

  • Cebolla, una grande, pelada y cortada en gajos.
  • Calabaza, la parte globosa de una pequeña, pelada, vaciada y troceada.
  • Tirabeques (judías planas, vainas, chauchas) cocidos "al dente" y troceados.
  • Jengibre fresco, un trozo de 4 cm cortado en cubitos pequeños.


  • Semillas de mostaza blanca y negra, coriandro y comino, unas tres cucharadas en total. Tuéstalas en el wok limpio a temperatura moderada hasta que suelten aroma y empiecen a crepitar. Retíralas y muélelas en el mortero. 





  • Zumo de una naranja donde hayas disuelto 1 cucharada de salsa de soja (no china) y 1 cucharadita colmada de maicena.




 


  • Una lata de jugo de coco sin remover, o sea, que tenga la "nata" flotando.













  • Arroz hervido
  • Cacahuetes machacados

 

Cocción:

  • Pon el wok en un fuego grande a temperatura alta. Cuando esté caliente, riégalo con un chorro fino de aceite de girasol, todo alrededor desde arriba para aceitar también las paredes.
  • Echa la cebolla, la calabaza y el jengibre. Remueve continuamente, levantando las verduras por las paredes del wok, para que se tuesten por todas las partes.
  • Cuando las verduras hayan perdido rigidez, añade los tirabeques y las semillas, y sigue  removiendo sin parar hasta que todo esté bien integrado. Pincha la calabaza, tiene que estar tierna pero muy consistente.
  • Vierte el zumo de naranja preparado, remueve hasta que espese y sirve enseguida.


  • Acompaña con el arroz caliente, condimentado con dos cucharadas de la "nata de coco" que sobrenada en la lata y unas cucharadas del jugo de la misma lata.








  • Espolvorea unos cacahuetes partidos sobre las verduras. 


Ahora vete a comer, que se enfría, y después vuelve que te doy más lata.


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Lo primero, el wok. Que sea de hierro sin más, ni antiadherente ni capa de cera ni na' de na'. Hierro desnudo como en los tiempos de la abuela.
  ¿Por qué?
· Porque el wok se calienta mucho, y a esas temperaturas los revestimientos se descomponen y pasan a la comida con consecuencias peligrosas.
· Porque solo así conseguiremos que las verduras se tuesten como en una barbacoa. Esto tampoco es saludable, ya que las partes chamuscadas contienen bencenos que son potencialmente cancerígenos. Lo prudente es no pasarse ni en intensidad ni en frecuencia, y el sabor es delicioso.
Aquí tienes una foto de mi wok, comprado en Extremo Oriente, Balmes 6, Barcelona.


Unas palabras sobre el arroz. Si lo tomas como alimento, que sea integral. El arroz blanco no contiene nutrientes, déjalo solamente para cuando quieras algún sabor especial (arroces perfumados) o una consistencia más pastosa. Además, el integral no precisa condimentos, es agradable incluso sin aceite u otras grasas.
La cocción es más larga pero puedes hacer una buena cantidad y guardarla en el frigorífico varios días. Y se hace solo: pon en un cazo una medida de arroz integral y dos medidas de agua. Lleva a hervor, pon la tapa (que cierre bien) y baja el fuego al mínimo más bajo que tengas (en una cocina de gas puedes bajar el fuego hacia la derecha, hasta justo antes de apagarlo). Déjalo 45 minutos y retíralo. El arroz habrá absorbido toda el agua y conservará todos sus nutrientes.


martes, 19 de abril de 2016

Bok choy con salsa roja de yogur


Una mezcla chino-hindú con toques personales que los puristas sabrán disculpar


El bok choy o pak choy es una hortaliza china que recuerda lejanamente a la acelga tierna. Ya lo he puesto en otras recetas y vendrán más porque ahora se consigue en tiendas convencionales, por ejemplo en Aldi y cada vez en más en las fruterías de barrio.
Para mi gusto, el mejor modo de prepararlo es en un medio húmedo porque así no se secan las hojas. Por ejemplo, directamente en una salsa de tomate o, como en este caso, al vapor.

Esta vez lo he acompañado con una salsa inspirada en la Tikka Masala de la cocina hindú, cuyo sabor ácido se combina muy bien con esta verdura. 

Para más datos, la salsa y el plato entero son muy bajos en calorías y aptos para la dieta de Weight Watchers.


Salsa roja de yogur (inspiración Tikka Masala)


  • Pica muy fina una cebolla y ponla en una sartén antiadherente con 1 cucharadita de aceite de girasol y agua hasta cubrir. 
  • Cocina a fuego alto hasta que se evapore el agua, baja el fuego y continúa la cocción, removiendo continuamente, hasta que la cebolla se seque y comience a tostarse.





Añade:
1 tacita de tomate triturado (de lata), 1 cucharada de postre de jengibre en polvo, 1 cucharada de postre de semillas de coriandro molidas, 1 cucharadita de ajo en polvo, 1 cucharada de postre de pimentón dulce, el zumo de medio limón pequeño, un chorro de mostaza, guindilla al gusto y tallos de perejil cortados en trozos pequeños.

Del perejil tampoco se tira nada


Además de sabor, los tallos del perejil aportan textura. Un cocinero italiano comentaba que, en el restaurante de India donde trabajó una temporada, a veces utilizaban el tallo del perejil y tiraban las hojas.
Si todavía no los has probado, hazlo y ya no dejarás de usarlos.








  • Deja reducir la salsa a fuego bajo, removiendo de vez en cuando, hasta que tenga la consistencia de una crema y al pasar la espátula se vea el fondo de la sartén.
  • Añádele entonces un yogur de soja, cocina unos minutos más para calentar el yogur, agrega las hojas de perejil picadas y apaga el fuego.
    Es importante utilizar un yogur de buen sabor, por ejemplo el de marca Auchan (Alcampo). Algunos de las marcas más famosas tienen un sabor poco agradable y te pueden arruinar la salsa.
Si te parece que esta salsa quedará muy ácida, tienes razón. Pero ahí está su encanto, ¡y al bok choy le va que ni a medida!

Crema de patatas y judías blancas

  • Cuece dos patatas medianas en un cazo mediano, con el agua para cubrirlas y dos dedos más.
  • Cuando estén hechas, añade 2 cucharadas de judías blancas cocidas y deja al fuego otro rato para que se calienten.
  • Bate las patatas y las judías con un poco del agua de cocción y una cucharadita de aceite de oliva para hacer una crema un poco más fluida que un puré.


Cocción del bok choy y terminación


  • Corta los bok choy por la mitad a lo largo y rellena la parte del tronco con la salsa roja, presionando con el lomo de la cuchara para que la salsa se meta en los huecos.
  • Cuece los bok choy al vapor durante 5 minutos o hasta que las hojas se aflojen sin llegar a pocharse.






  • Haz una base de crema de patatas en cada plato, pon los bok choy arriba y pulveriza ligeramente con aceite.
  • Calienta el resto de la salsa y sírvela aparte por si alguien quiere más.