viernes 20 de noviembre de 2009

Pasta de verano en otoño


Aprovechando que el calorcito no se quiere ir y los tomates aún saben a tomate, os pongo uno de mis platos veraniegos preferidos. La receta original es para el ardiente verano romano, así que he tenido que hacer una trampita para engañar a la verdura. Por favor, acordaos de hacerla también en verano de la forma tradicional.


Si la temperatura exterior es de 30 grados o más
(procedimiento original):

- Cortar tres tomates bien rojos, maduros pero firmes, en cubitos pequeños.
- Picar una cebolleta en rodajas finas.
- Poner todo junto en una ensaladera y dejar varias horas a temperatura ambiente, sin salar.


Si el tiempo está más fresco (pero con la condición de que los tomates sepan aún a verano):

- Cortar una cebolleta (o un puerro, como en este caso) en rodajitas y pasarlas 40 segundos por el micro para suavizar el sabor sin que lleguen a cocinarse.
- Cortar los tomates y pasarlos por el micro de 15 a 20 segundos, solamente para quitarles el frío.



Hervir 250 g de pasta corta (italiana) y escurrirla bien al dente.
Mezclar rápidamente con la verdura, unas hojitas de albahaca troceadas con las manos y un chorro abundante de aceite de oliva de sabor intenso. Servir con queso rallado, mejor si es de oveja.

Tomarlo enseguida o, si hace calor, dejar que se enfríe a temperatura ambiente.

-------------------

miércoles 18 de noviembre de 2009

Torta de repollo a la italiana


Este plato es un clásico de Internet, se encuentra en varios sitios con ligeras variantes. Por eso, y porque ya no recuerdo de dónde lo copié hace 5-6 años, no pongo un enlace.
Os lo recomiendo porque es delicioso, rápido y fácil.



Ingredientes y preparación

1 col blanca (repollo) chica, cortada en juliana
1 manzana verde pelada y rallada
2 cebollas picadas
1/2 taza de vinagre suave
1/2 taza de aceite no de oliva
2 cucharadas de azúcar
1 cucharada de semillas de comino (o una cucharadita de cominos molidos)
1 cucharada de margarina
sal y pimienta, al gusto

Poner todos estos ingredientes en una cazuela (las verduras, mejor procesadas en un robot para ahorrar tiempo). Mezclar bien, tapar y poner a cocinar, removiendo de vez en cuando, hasta que el repollo esté bien tierno. Destapar y reducir el líquido hasta que quede muy poquito o nada. Añadir la margarina, remover y dejar templar.

Añadir 3 huevos batidos y 150 grs de queso emmental rallado.

Verter en un molde aceitado y espolvoreado con pan rallado. Hornear a temperatura moderada hasta que la superficie esté ligeramente dorada. Dejar enfriar 20-30 minutos en el horno apagado.

No he probado a desmoldarla, pero queda lo suficientemente compacta para poder cortarla en cuñas.



Esta torta es deliciosa también a temperatura ambiente (ideal para llevársela de picnic) y recalentada gana en sabor.

-o-o-O-o-o-


Se puede acompañar con patatas al horno rebozadas en especias Cajun (otra receta que se repite en Internet). Para preparar las especias, mezclar 1 cucharada de ajo en polvo, 1 cucharada de cebolla en polvo, 1 cucharadita de pimienta negra y otra de pimienta blanca, 2 cucharaditas de tomillo seco, 1/2 cucharadita de orégano seco y una cucharadita de pimienta de Cayena. Variar las proporciones según las preferencias.



Cajun es la cocina típica de Nueva Orleans, vale la pena buscar recetas porque son muy sabrosas, empezando por la famosa jambalaya de la canción.


-------------------------

lunes 16 de noviembre de 2009

Ravioloni de piña

Una receta comodín que se puede servir como entrante o postre

Facilísima y deliciosa, la aprendí en sus dos versiones en La Prova del Cuoco (Rai 1, televisión italiana), respectivamente de los chefs Nando Natale y Cesare Marretti. Ésta es la versión como entrante.


Ingredientes

2 rodajas de piña fresca por persona
1 cucharada gorda de requesón por persona
1 nuez por persona
1 hoja de menta por persona (más otras para adornar)
1 chorro de aceite de oliva suave
2 cucharadas de azúcar
sal Maldon (u otra sal marina en cristales gruesos)
pimienta negra en grano
sal fina

Para adornar: tomatitos y menta


Preparación

1) Cortar la piña en rodajas muy finas, mejor con un cortafiambres, y recortarlas con un cortapastas redondo grande para aprovechar toda la pulpa posible.
Preparar un almíbar con 2 tazas de agua, 2 cucharadas de azúcar y un puñadito de granos de pimienta negra. Hervir hasta que las burbujas empiecen a crecer, sin que se reduzca demasiado.

Entonces, pasar las rodajas de piña un minuto y medio por el almíbar hirviendo, retirlas y ponerlas en el frigo.


Echar al almíbar los recortes de piña, hervir unos minutos más y colar apretando con una cuchara para que la piña y la pimienta suelten su sabor (el almíbar quedará oscurito). Reservar las pimientas y poner el almíbar a enfriar.

2) Picar las nueces gruesitas y cortar las hojas de menta en tiritas finas con las manos. Añadirlas al requesón junto con el aceite, un poco de sal y otro de pimienta molida. Batir hasta homogeneizar.

3) Poner una rodaja de piña en el plato, en el centro un copete de requesón y arriba otra rodaja, aplastar con los dedos alrededor del relleno para que tome la forma de un "raviolone". Adornar con los tomatitos y más menta. Rociar los tomatitos y todo alrededor del plato con un poco de almíbar, poner unos cristales de sal Maldon sobre la piña y los tomates, y unos granos de pimienta alrededor.



Un mimo: servir con un vino blanco bien frío y una copita de bebida de piña sabor coco y canela de la marca Auchan (Alcampo).



-o-o-O-o-o-

Para servirlo como postre: cambiar solamente el relleno (añadir nata o mascarpone, un poco de azúcar y, si se desea, unas frambuesas). Montar el plato en una compotera grandecita y regar con abundante almíbar y su pimienta.

---------------------

sábado 14 de noviembre de 2009

Col caramelizada con castañas

El azúcar de la col caramelizado aporta color y sabor al plato


Me encanta la col blanca y es una de mis citas del otoño, que es cuando vienen mejores y más baratas, pero no esperaba encontrarme con una oferta a 0,56 € la pieza. Me traje la más bonita, que pesaba 4,5 kg, pensando que hace unos meses me hubiese costado 11 € . Preciosa, apretada que no le entra un cuchillo entre las hojas, blanca como la nieve y tiernísima. La receta de hoy es una de las que he hecho con ella, espero que os guste.


Ingredientes

1 kg de col blanca (repollo)
castañas asadas (o hervidas) y peladas
1/2 litro de leche vegetal (o común)
30 g de margarina
30 g de harina
sal si se desea
nuez moscada y pimienta

Preparación

Cortar la col en tiritas y ponerla en una cazuela de fondo grueso (yo usé una como la de la foto) con un poco de aceite en el fondo.


Remover varias veces a fuego mediano, tapar y dejar que se haga sola. Y aquí viene el paso delicado: hay que conseguir que la col se tueste en el fondo pero sin quemarse.

Cuando se ve que ha hecho una capa doradita, se echa un buen chorro de agua caliente y se remueve. El caramelo (que la costra no es otra cosa, puesto que la col contiene bastante azúcar) se disuelve y todo se tiñe de marrón.

Tapar otra vez y dejar hasta que la col se ablande. Es imposible decir cuánto tiempo, normalmente tardaría una hora pero esta col se hizo en veinte minutos.

Cuando la col esté casi hecha, añadir las castañas (yo usé unas asadas que me habían quedado), la nuez moscada y la leche. Cocinar 5 minutos más, echar la harina disuelta en un poquito más de leche y terminar de hacer a fuego bajo, removiendo, 3 o 5 minutos más.

Servir espolvoreado de pimienta.

-----------------

jueves 12 de noviembre de 2009

Horneado de arroz y calabaza SIN

Sin huevos, sin queso y sin sal


Mi querida María acaba de volver de un maravilloso viaje y, para darle la bienvenida, he preparado este horneado de arroz sin huevos porque ella no los toma. Ya en camino, le quité también el queso para que fuera vegano. Pongo en color rojo las variantes para quienes deseen incluir estos ingredientes, pero os aseguro que está delicioso también sin ellos.

Como casi todas mis comidas, este plato está hecho sin nada de sal, os invito a probarlo así y veréis que no la echáis en falta.


Ingredientes

- 400 g de calabaza limpia y troceada
- 1 vaso (200 ml) de arroz integral
- 1 cebolla mediana
- 1/2 puerro con un poco del tallo verde
- 2 cucharadas de harina de garbanzos + 2 cucharadas de semillas de lino (linaza) molidas (o 3-4 huevos)
- 2 cucharadas de levadura de cerveza en copos (o queso rallado)
- 2 cucharadas de harina común o pan rallado
- aceite y margarina
- pimienta y nuez moscada
- pan rallado para espolvorear


Preparación

1) Poner en un cazo la calabaza, el vaso de arroz y 3 vasos de agua. Cocer primero tapado y después destapado hasta que el arroz esté tierno y no quede casi nada de agua. Si vais a utilizar huevos, dejad que el arroz absorba toda el agua. Retirar del fuego y aplastar los trozos de calabaza que hayan quedado enteros.

2) Mientras hierve el arroz, rehogar en margarina la cebolla y el puerro picados.

3) Añadir al arroz la verdura rehogada y todos los demás ingredientes, mezclar bien y poner en una terrina aceitada. Espolvorear con pan rallado y rociar con más aceite.

4) Hornear 40 minutos a fuego moderado o hasta que quede firme y doradito.

-0-0-O-0-0

TiPs importantes para la salud

- Las semillas de lino no se consumen tal como se venden sino molidas, porque su capa exterior es tan dura que el jugo gástrico no la disuelve y de ese modo no surten efecto. Se pueden moler en un molinillo de café o, mejor aún, en una Magic Bullet o similar.

INFO para residentes en España: la Magic Bullet ya se consigue en algunos bazares chinos y Carrefour online vende una parecida y bastante buena, pero os recomiendo la MultiBlender de SuperChef que vende MediaMarkt.
Cuesta algo menos de 40 euros y es uno de los cacharros que más satisfacciones me han dado.

¿Por qué consumir semillas de lino?

Porque sus propiedades son tantas y tan maravillosas que os invito a informaros en la red para tener una idea más completa, incluso de las contraindicaciones, que también existen.
Baste decir que la linaza contiene los famosos ácidos grasos Omega 3 y 6, combate el estreñimiento, regula la tensión arterial, ayuda a prevenir y combatir varios cánceres (próstata, mama, colon) y mejora los síntomas de la menopausia. Y, para colmo de bienes, ¡ayuda a adelgazar! Esto se debe a que la harina disuelta en agua forma un mucílago que es muy saciante. Este mucílago, además, coagula con el calor y se puede utilizar como:

SUSTITUTO DE HUEVO: 3 cucharadas de linaza + 7 cucharadas de agua equivalen a 2 huevos. No tiene tanto poder coagulante como el huevo pero aporta consistencia a las preparaciones, igual que la harina de garbanzos.

- La levadura de cerveza en copos es antioxidante, saciante y depurativa, y ayuda a controlar la glucosa, el colesterol, los triglicéridos y la ansiedad. También informan de que ayuda a controlar el consumo de dulces. Se vende desamargada y es riquísima, os invito a probarla en este sustituto de queso rallado para pasta, aunque sea para cambiar.

No os enfadéis si os he complicado un poco la vida, os aseguro que son ingredientes fáciles de conseguir, de utilizar y de tomar. Para cualquier consulta, crítica o mimo, ya sabéis dónde encontrarme.

-------------

martes 10 de noviembre de 2009

Ensalada templada de otoño con pesto de apio


Os traigo una recetita fácil y hogareña
con mucha alegría por el reencuentro





Primero preparamos el pesto: ponemos las hojas de un apio en la batidora con un puñadito de cacahuetes pelados, otro de parmesano o grana rallado y una buena cantidad de aceite de oliva. Trituramos,
T
iP

añadimos una cucharada de agua caliente para emulsionar, batimos otro momentito y retiramos.


Cocemos unas judías verdes (vainas, chauchas) bien al dente, despuntadas pero sin trocear para que no absorban mucha agua.

Pelamos 1 boniato (batata, camote), lo cortamos en cubos y lo hacemos en el microondas con la tapadera puesta (3-4 minutos).

Lo mismo con dos patatas medianas.

Aliñamos el boniato y las patatas recién escurridos con el pesto, y las judías verdes troceadas con aceite de oliva. Emplatamos, rociamos con zumo de limón y le echamos una vuelta de molinillo de pimienta negra. Si las ensaladas se han enfriado, las pasamos un momento por el micro. Por último añadimos unos tomates también templados en el micro.


Cotilleo

- Las judías quedan muy ricas si se les añade una cucharada de cebolla cruda rallada.

- Al pesto se le puede poner un diente de ajo. Y también quitarle los cacahuetes, pero la combinación de boniatos y cacahuetes, al menos para mí, es deliciosa.

- En este caso no utilicé ni cebolla ni ajo en honor a mi amiga Anaiv que no los come, con mis mejores deseos de que tenga un viaje sereno y provechoso. ¡Os invito a sostener el avión entre todos!


Ya está, he vuelto, ¡qué ilusión!








-o-o-o-O-o-o-o-


AVISO A NAVEGANTES: el pesto con cacahuetes ha provocado emociones contrapuestas. Todas mis cobayas han hecho gestos elocuentes, algunos de eres mi ángel y otros de ven que te mato. Lo dejo a vuestra discreción. En todos los casos, no los trituréis demasiado.

-o-o-o-O-o-o-o-

martes 1 de septiembre de 2009

El regreso I - Coca y Co.


Septiembre y por fin de vuelta, con muchas ganas de veros.

Me siento como las chicas que se encuentran el primer día de clases, alborotadas y con ganas de contarse todo. No me han sucedido muchas cosas, pero he tenido unas cuantas experiencias bonitas.

Voy a empezar por la más entrañable, la que me hace sonreír feliz cada vez que la recuerdo. Y que, para no innovar, también va de cocina.


Un buen día, alguien me dijo:

Ya que tienes la cocina cerrada, ven que te cocino yo.

Y así fue esa magnífica coca de verduras, que lamento haber arruinado con una mala foto. En realidad, las cocas fueron dos: una la tomamos en la comida y la otra -la de la foto- era una gemela que nuestro ángel cocinero había preparado para resolvernos también la cena en casa.

Las bases estaban horneadas con una capa de cebolla picada "para dar untuosidad" y cubiertas de verduras también hechas al horno, por separado. Y como remate, un buen chorreón de aceite en crudo. Deciros que estaban deliciosas es poco. Me contuve un poco por eso de la imagen, pero mi parte de la que tomamos en la cena me la devoré a cuatro carrillos con los ojos en blanco.

También hubo una crema fría de pepino y yogur que nos bajó por la garganta haciendo mimos, y unos pimientos de piquillo rellenos de queso Philadelphia y paté de setas que estaban para no dejar ni uno. Un pan buenísimo y, de postre, un pastel de limón que ya me he pedido para mi primera comida en el Paraíso.

Todo eso en una mesa amable y familiar, rodeada de verde y de objetos que hacen soñar con tierras lejanas.

Porque, aun con semejantes delicias culinarias, lo mejor de ese día fue nuestra anfitriona. Ya nos conocíamos de otras maneras pero nunca nos habíamos visto personalmente. Y todo fue tan natural, tan de toda la vida, que la hora de volver se nos cayó encima y nos quedamos pensando en la próxima vez. Todavía no ha podido ser, pero será.

Ahora invito a la autora del menú a que se manifieste. Sospecho que no será fácil convencerla, pero me haría mucha ilusión poder contaros quién es.

*************

Y, por hoy, basta.
Besos ruidosos a todos y gracias por haber venido, ¡me hacíais mucha falta!

*************