martes 9 de febrero de 2010

Berenjenas asadas con salsa de garbanzos y almendras

 Cocinar sin sal también es posible


Estamos en plan de desintoxicación, así que por unos días os pondré a dieta también a vosotros.
Éste es un plato casi sin sal (tiene solamente la que les queda a los garbanzos) y con muy poco aceite, pero por supuesto cada uno puede añadirle lo que desee.

Para la salsa de garbanzos:

· Rehogáis una cebolla picada en una sartén antiadherente con poquito aceite.
· Cuando está bien doradita le añadís un tarro pequeño de garbanzos desalados. En este caso, los había puesto en un cocido de verduras sin sal con tres litros de agua.
· Salteáis un ratito los garbanzos con la cebolla y añadís 1 taza grande de agua caliente y una pastilla de caldo sin sal (el de la marca Santiveri es muy sabroso).
· Mientras hierve, aplastáis los garbanzos con un tenedor en la misma sartén hasta que no quede ninguno entero (quedarán trocitos).
· Retiráis la mitad de la salsa, la pasáis por la batidora y la volvéis a echar en la sartén.
· Condimentáis con 1 cucharadita de cominos en polvo (el comino va muy bien con los garbanzos y además... ayuda), 1 chorrito o dos de vinagre de Módena y media cucharadita de ras el hanout (o pimienta negra al gusto). Si os gustan, le podéis añadir unas uvas pasas.


Mientras tanto ponéis a hervir el arroz (mejor basmati), calentáis bien una plancha y asáis las berenjenas en rodajas.

Servís las berenjenas cubiertas con la salsa de garbanzos y espolvoreadas con granillo de almendras, una ensalada de tomates frescos con ajos pasados por el micro, y el arroz blanco aliñado con un chorrito de aceite de oliva y unas semillas de comino para jugar con los dos sabores de esta especia.


¡Y no os olvidéis de beber agua durante el día!

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viernes 5 de febrero de 2010

Ensalada de remolacha cruda con sus hojas y un aliño diferente


Estamos en tiempo de remolachas frescas 
y hay que aprovechar para tomarlas crudas, 
a ver si os gusta esta ensalada que acabamos de comer.

· Primero pelad las remolachas y ralladlas bien finitas, con guantes si no queréis que os detengan por sospecha de homicidio. Y aquí viene el toque diferente: aliñadlas con sal (si queréis), vinagre de manzanas, aceite de oliva, semillas de anís (del común, no estrellado) y jengibre en polvo.

· Después pelad una naranja al vivo, o sea sin hollejos. Hacedlo encima de una ensaladera para recoger el zumo que caiga, y al final estrujad el abanico de hollejo para sacarle el resto.

· Por último cortad las hojas de la remolacha, lavadas, secas y sin la nervadura central. Esta vez no las cortéis con cuchillo de plástico sino con uno de metal bien afilado para hacer tiritas finas. Echadlas en la ensaladera que tiene el zumo de naranja y terminad de aliñar con vinagre y aceite de oliva.

· Servidlo todo junto y contadme qué os ha parecido, ¡que a mí me ha encantado y me interesa vuestra opinión!

miércoles 3 de febrero de 2010

Gombo Supermercados: el Sur también existe


Ya sabéis que los safaris gastronómicos me apasionan, que las estanterías de un supermercado exótico me llaman más que las vitrinas de una joyería y que en cuanto puedo me voy de razzia a estas benditas sucursales de tierras que tal vez nunca llegue a pisar. Sucursales no tan lejanas como los países que representan pero todas fuera de mi ciudad, con la frustración que eso supone para mi mente siempre embarazada y antojadiza.

Hasta el día en que Pili me llamó para contarme que ella y Celia habían descubierto un "supermercado raro" ¡a pocos cientos de metros de mi casa!

- ¿Chino, paquistaní?
- No, es algo raro.
- ¿Cómo raro, qué venden?
- Ya te digo, cosas raras, que no conozco. Pero está muy bien, tienes que ir.

Y allá fuimos, con la ilusión en ristre, para descubrir que gran parte de lo que venden en Gombo Supermercados son productos africanos. Por eso el desconcierto de Pili, tampoco yo había visto nunca la mayoría de esas cosas.

Cuando oía decir "comida africana", yo pensaba en el cuscús magrebí, en alubias negras o en yucas cortadas con machete. En cambio... si supierais... ¡hay tantas cosas y son tan interesantes que me llevará años probarlas todas! Y hablo solo de las vegetarianas, las demás os dejo que las descubráis vosotros.

Antes de mostraros algunos de mis trofeos os cuento que el personal es de aquí y muy amable, por lo cual no tendréis problemas de comunicación como en otros supermercados étnicos. Con un valor añadido: Iván es un amante de la cocina y ha probado casi todo, así que en él tendréis un asesor sapiente y paciente.

Os comento rapidito algunos de mis descubrimientos:

Por supuesto, primero de todos, el gombo (okra, quingombó, gumbo).

Recuerdo cuando Nancy Lam decía en sus programas: compradlo, es caro pero merece la pena.

Pues bien, en Gombo el gombo no es caro, además alcanza con poquito. 
Se prepara en infinitos platos, yo lo hice salteado con cebolla y arroz y nos gustó mucho. En cualquier caso, no le echéis demasiadas cosas porque tiene un sabor delicado y sería una pena tapárselo.
 
Las bayas de goji, con tantas propiedades que hay quienes las consideran milagrosas.


Pero el mayor milagro es que aquí cuestan la cuarta o quinta parte que en la mayoría de los herbolarios. Las podéis tomar tal cual, como pasas (que es lo que son), con cereales y en cantidad de preparaciones. Son ideales para llevar en el bolso y comerse un puñadito cuando empieza a picar el hambre. Y, ojito, dicen que ayudan a adelgazar.

Otro producto interesante es la pasta de dátiles. No de los dátiles largos que conocemos sino de ésos redonditos que crecen apiñados en lo alto de ciertas palmeras.



En el envase aconsejan disolver una cucharada de pasta en yogur y cocinar trozos de carne en esta salsa. Yo mezclé una cucharada de pasta con media de mostaza suave y un buen chorro de aceite de girasol, y con eso salseé unas cebollas asadas. Riquísimo y suave, como para ir descubriéndole una aplicación cada día.



¡Fantástico el polvo de cebolla! No es la cebolla en polvo que conocemos, blanca y de gusto suave, sino otra oscura y muy sabrosa, como para levantar el sabor de cualquier plato.


Y en tema de levantar sabores, estos condimentos espesantes.

Teóricamente son para sopas pero yo los he utilizado en varias cosas, desde champiñones salteados hasta arroces. El hecho de que sean espesantes hace que hasta el arroz vaporizado parezca un risotto. El componente principal es la sal, por lo cual hay que usarlos con tiento y no añadir sal aparte.

También en la frutería, el eddo, un tubérculo de sabor y consistencia delicados que se prepara como las patatas.


Son vagamente animalescos, con su baba y sus pelos. Una vez pelados y cortados en cubitos, los rehogué en aceite con un puerro, después los cubrí apenas con agua y un poco del condimento rojo de más arriba, y al final les eché un tomate pequeño y unos trozos de mango en brunoise. Muy ricos.


No os he dicho que muchos de los productos los tienen a granel y los envasan ellos mismos. Hay lecitina de soja, levadura de cerveza en copos, harina de garbanzos, variedad de legumbres y de arroces, especias y mucho más que se me escapa pero que podéis ver (y pedir, porque envían a distancia) aquí. Todos los precios que he visto son más convenientes que en los demás comercios.

· Y también hay productos variados, no solo africanos sino también latinoamericanos y orientales, como unos rollitos de primavera minúsculos, congelados, que van muy bien como aperitivos.
· O las obleas para empanadillas argentinas, sin grasas animales, para hornear o freír.
· También algas nori a la mitad de precio que en los hiper.
· Y una variedad de refrescos de frutas tropicales que no se sabe por dónde empezar. Probamos el de tamarindo y es una delicia.
· Hablando de tamarindo, también lo tienen en vainas y en pasta (ya os pondré unas patatas con jugo de tamarindo que están buenísimas).
· También té verde en una variedad que nunca había visto, acompañados de hojas de menta envasadas para hacer el té de menta marroquí.

Y, dulcis in fundo (nunca mejor dicho), están ellos: los fantásticos, increíbles e irrepetibles caramelos de jengibre con que os invitarán en la caja. Pueden gustar o no, pero si gustan enganchan. Estáis avisados.

martes 2 de febrero de 2010

Importante: fotografía gastronómica

Ben de What's Cooking? nos ofrece un curso de fotografía gastronómica.
La mejor recomendación son sus fotos, yo lo haré sin falta. Además quisiera probar las delicias que fotografía, pero eso será más complicado.

Si os interesa, por favor decídselo en su blog.

¡Gracias, Ben!

lunes 1 de febrero de 2010

Rollitos con láminas de nata de soja

Crujientes, apetitosos y nutritivos: 
un motivo más para visitar los supermercados chinos

La "nata de soja", "piel de soja" o "yuba" es la película que se forma en la superficie de la leche de soja hervida cuando comienza a enfriarse, igual que la de vaca en la taza. Para obtenerla se calienta leche de soja en un recipiente rectangular, se deja enfriar un poquito y se retira la lámina de nata de la superficie. En los sitios donde hay demanda inmediata (como en gran parte de Oriente y, por extraño que parezca, también en Buenos Aires) estas láminas se venden frescas, superpuestas y arrolladas.

Pero también se producen por medios industriales y se venden secas y envasadas a un precio mucho más conveniente. Están rotuladas como "Bean Curd Sheets" y tienen un bonito aspecto como de plástico dorado.


Para utilizarlas hay que separarlas y remojarlas en agua hasta que se ablanden (alrededor de media hora). Después se extienden, se secan con un paño, se cortan a la medida deseada y se rellenan como si fueran de masa.

Yo hice los rollitos de dos tipos: unos con zanahoria, calabacín, pimiento rojo y repollo en tiritas largas (tipo rollitos primavera) y otros simplemente con la parte blanca de un puerro entera.

La cocción ideal es la fritura profunda pero con un poco de paciencia se pueden hacer a la plancha, a temperatura no muy alta y dándoles varias vueltas para que se doren por todas las partes.


De cualquier forma, es una preparación rápida y el resultado es muy interesante.

Con estas mismas láminas se puede hacer un rico jamón vegetariano, pero de esto hablaremos en otra ocasión (cuando me acuerde de sacarle fotos antes de comérmelo todo).

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viernes 29 de enero de 2010

¡Me han Koipeado una foto!

Acertijo:

¿En qué se diferencia esta foto de mi blog...

foto A

...de ésta del recetario online de Koipe?

foto B

Elige una o más respuestas:

1) En que a la foto B le falta el nombre del blog en la esquina inferior derecha
2) En que la foto B está más borrosa porque la han tenido que ampliar tras cortarle el nombre del blog
3) En que los ingredientes que se ven en la foto B no coinciden con los de la receta de Koipe pero sí con los de la receta de este blog


Me he quejado y tal vez la quiten, desde aquí les pido que no lo hagan porque:

1) Ni puedo ni quiero hacer ninguna reclamación.
2) Esa foto siempre me ha parecido feísima y esto me ha subido la autoestima.

¡Gracias Koipe!

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Recuerda: usar imágenes de otros en la Web sin su permiso puede considerarse una falta de educación, o peor aún, un incumplimiento de los derechos de autor. (Blogger)
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miércoles 27 de enero de 2010

Pomelo chino (¿lima gigante?)



En las fruterías se está comenzando a ver esta maravilla: se llama pomelo chino, mide casi como una botella de agua de medio litro, pesa alrededor de 1,5 kg y cuesta el mismo número en euros. Y es una delicia que no querréis dejar de comer.




El sabor es muy parecido al de la lima... que no... que no me refiero al limón verde sino a la lima fruto del limero...  
Pero mejor lo leéis en este ameno artículo de Alberto Gómez Font donde también habla de plátanos y bananas (dos temas, las limas y los plátanos, con los cuales tenemos que lidiar los sudamericanos trasplantados).


La lima (del limero) es más seca que los cítricos habituales y tiene un sabor equilibrado entre el dulce y el amargo, muy suave e invitante. Pocas personas la conocen, al menos en Argentina, un poco por desinterés y otro poco porque se cultiva cada vez menos (la pescadilla que se muerde la cola). Pero, por suerte, ahora tenemos el pomelo chino.



No os digo más, solamente que va con todo. Eso, si llega al plato antes que os lo comáis con la mano (sí, con la mano porque se le van quitando trozos de pulpa como a un bizcocho y no chorrea).


Una experiencia gustativa diferente y una invitación a combinarlo con mucha fantasía.

¡Espero que me contéis cómo lo habéis empleado, que esto promete!

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Comentario de Milena, autora de Déjame CocinArte:

En lo personal lo probé en Vietnam, así tal cual, desgajado y arrancando todas sus celditas de esa telilla que las aprisiona, es una delicia y es con lo que la mayoría de los vietnamitas se mantiene durante el día hasta llegar a la hora de las comidas, también lo usan en ensaladas, aunque como te digo casi siempre lo van comiendo por las calles como un tentempié, a veces untado en sal con chile molido, una costumbre que aplican a casi todas las frutas.

He hecho la prueba con estos pomelos y con mangos, los serví con sal Maldon y guindilla triturada aparte para que cada uno los condimentara a su gusto. Es un entrante diferente, fresco y sabroso. ¡Tenéis que probarlo!



¡Gracias, Milena!