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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Tortas de sartén



¿Te has quedado sin pan o, mejor aún, estás en una cabaña en medio del bosque y la panadería te pilla lejos? ¿Te apetece un mimo calentito para el invierno? ¿Quieres jugar en la cocina con los peques o hacer soñar a tu alguien especial? Si contestas Sí al menos a una pregunta, estás necesitando hacer tortas de sartén.

  • Para cuatro tortas, pon 250 g de harina común en un bol, añade 50 g de margarina, una pizca de sal y otra de bicarbonato. Mezcla bien y añade el agua necesaria para formar una bola tierna que no se pegue a las manos. Amásala hasta que esté suave y elástica.
  • Déjala reposar un rato, tapada, para que no se seque. Si no tienes tiempo, sáltate este paso.
  • Divide la masa en cuatro partes, estíralas un poco y déjalas reposar. Así se resignarán a su nueva forma y no se encogerán al cocinarlas. Si no tienes tiempo, omite también esta espera.
  • Termina de estirar las tortas, pínchalas por todas partes y ásalas a fuego moderado en una sartén (mejor con revestimiento tipo piedra) o a la plancha, sin aceite ni nada. Dales varias vueltas hasta que estén doradas y no huelan a crudo.

 La persistencia de la memoria
(de hecho, te quedará el recuerdo)

  • A medida que las vayas haciendo, ponlas apiladas sobre una servilleta y cubiertas con un paño de cocina.
  • Al mismo tiempo puedes hacer el relleno, este era un rehogado de espinacas con cebolla y ciruelas pasas.
  • La próxima vez prueba a hacerlas más gruesitas, te saldrán unas focaccine ideales para tomarlas como pan. También puedes añadir sabores a la masa, por ejemplo un diente de ajo y romero fresco bien picaditos.

Y sí, puedes hacerlas con aceite, pero no tendrán la textura crujiente y esponjosa que les da la margarina. Yo hago la dieta de Miranda Kerr, la 80/20, ochenta por ciento de comida sana y veinte de antojos. ¡Y no sabes lo feliz que me hace ese 20 %!

viernes, 8 de abril de 2011

Pan de aceitunas y limón en panificadora

 

Les debía un pan de aceitunas a LaMirandolina y Comiéndose Madrid, aquí va una prueba mejorable pero deliciosa. La única decepción, como le sucedió también a LaMirandolina, es que sabe poco a aceitunas. Pero esto depende del paladar de cada uno.

El limón es un aditivo natural que lo mantiene fresco durante más tiempo, además le aporta un sabor inesperado que creo que os gustará.

Poner en la panificadora, en este orden:
  • 200 ml de agua templada
  • 2 cucharadas de aceite de oliva de sabor intenso
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 250 g de harina blanca común + 250 g de harina de fuerza
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de piel de limón rallada
  • 1 cucharadita de romero seco molido
  • 1 sobrecito de levadura para pan (separada de la sal)

1) Conectar el programa 1, peso 1 kg, tueste medio.
Vigilar el amasado, la masa no tiene que quedar húmeda (si es necesario, consultar los Trucos para que el pan salga siempre bien).

2) Cuando pite, añadir 100 g de aceitunas negras troceadas y vigilar atentamente el amasado porque las aceitunas tienen mucha humedad. Añadir harina si es necesario.

Si queréis más sabor a aceitunas, podéis ponerle 150 gramos. LaMirandolina sugería echarle un poco de agua de las aceitunas y creo que sería una óptima idea, yo no lo hice porque temía que quedara grisáceo pero la próxima vez lo probaré.

De todas formas os lo recomiendo, es un pan tierno con una combinación de sabores que va con todo e invita a comer más.







Como apunte final, mostraros este contenedor para guardar y transportar el pan de la pani:



Disponible en estos días en Lidl, 4,99 €, también redondo.

domingo, 16 de enero de 2011

Pan dulzón con maíz, cacahuetes y pasas en panificadora


Uno de los panes que más me piden en casa: es ideal para el desayuno o la merienda pero también para acompañar ciertas comidas, por ejemplo verduras o quesos.

Recién hecho tiene la corteza crujiente y la miga más suelta, con el paso del tiempo se va haciendo más húmedo y compacto, los sabores se mezclan y resulta casi una golosina. A los dos días alcanza su mejor sabor.



En líneas generales vamos a seguir los Trucos para que el pan salga siempre bien, más algunos detalles que tienen que ver con la harina de maíz.

Poner en el recipiente de la panificadora, en este orden:
  • 200 ml de agua templada
  • 200 ml de leche de soja templada
  • 1 cucharada de margarina
  • 500 g de harina de fuerza (de trigo)
  • 200 g de harina de maíz muy fina (por ejemplo marca P.A.N.) TiP
  • 1,5 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de miel de caña TiP
  • 1 sobrecito de levadura seca para pan

  1. Ajustar programa 1 "normal", peso de 1250 g y tostado mediano. 

  2. Controlar atentamente el amasado. La harina de maíz tiene un comportamiento muy diferente a la de trigo, absorbe mucho líquido y no forma una masa elástica sino plástica (al aplastarla no recupera la forma).
    Añadir poco a poco más leche de soja o agua (alrededor de 100 ml) hasta formar el bollo, que igualmente no quedará como una masa de pan común.
    Tener cuidado de que la masa no esté demasiado dura porque se puede dañar la máquina. Al final del amasado tiene que quedar bien húmeda, incluso ligeramente encharcada (insisto, ligeramente) para que después incorpore bien los cacahuetes y las pasas.

  3. Cuando la máquina pite, añadir
    70 g de cacahuetes (maní) crudos pelados + 20 g de uvas pasas
    triturados pero no molidos (tamaño máximo 1-2 mm). 

    Si no tenéis cacahuetes crudos podéis poner los comunes de aperitivo y reducir la cantidad de sal en la masa.


  4.  Dejar levar hasta que doble el volumen y forme la cúpula (si es necesario, desconectar la máquina y esperar a que la masa esté bien crecida).

  5. Hornear. Si habéis desconectado la máquina, tendréis que ajustar el programa de horneado.
    Con la cocción se baja un poco por la mayor cantidad de agua, pero es un defecto solamente estético.


TiPs

  • La harina P.A.N. es muy popular en el norte de Sudamérica como ingrediente principal de las arepas. Puede ser blanca -que es la que usé en este caso- o amarilla, que me gusta todavía más. En España se consigue en las grandes superficies y en los colmados de productos latinoamericanos. También hay otras marcas y son todas equivalentes.


  • La miel de caña (melaza) es un producto muy interesante. Además de ser un sustituto vegano de la miel, tiene un sabor más complejo y menos empalagoso. Yo la consigo en algunos herbolarios y en Mercadona, donde es muy económica. Se puede sustituir por igual cantidad de azúcar moreno (de caña). El azúcar de caña, además de aportar sabor dulce, deja las masas húmedas y compactas.


lunes, 22 de noviembre de 2010

Pan común en panificadora



Experimentar con la panificadora es muy divertido pero esta vez me interesaba hacer un pan común, para todo uso y que además estuviera listo en poco tiempo. Elegí una receta de la panificadora Silver Crest y le hice algunas pequeñas modificaciones. El resultado fue el esperado, una miga apretada y una corteza más gruesa y crujiente que la de un pan de molde habitual. Con reminiscencias del que comía en mi infancia en Argentina cuando íbamos al campo, que en aquellos pagos y tiempos se llamaba "galleta criolla".

Poner en el recipiente de la panificadora, en este orden:
  1. 285 ml de agua templada (comenzar echando un poco menos y añadir el resto si hace falta, como os conté en los Trucos para que el pan salga siempre bien)
  2. 3-4 cucharadas de aceite
  3. 1,5 cucharadita de sal
  4. 500 g de harina de fuerza
  5. 1 paquetito de levadura seca (en este caso utilicé la de Lidl)
  • Ajustar el programa Expreso, que dura poco más de una hora, y controlar el amasado. Tiene que quedar una bola de masa lisa, compacta y elástica que no se pegue a los dedos.
  • Antes de que comience a hornear, retirar las palas amasadoras y estirar la masa para que ocupe todo el molde. Dejar que termine el programa sin más intervención.

  • ATENCIÓN: el horneado del programa resultó insuficiente, cuando terminó tuve que poner el programa 12 (horneado) y dejarlo media hora más, así que el tiempo total de preparación y cocción fue de una hora y 35 minutos. Tal vez se deba a que, cuando comenzó a hornear, el pan no estaba del todo subido y terminó de crecer con el calentamiento. Esto tal vez se resolvería aumentando la cantidad de levadura.


Hoy, un día después, aún tiene la miga tierna y la corteza crujiente.

Actualización: he repetido la receta con el programa 1 (normal) y quedó tal cual un pan de panadería. Ahora tengo las dos opciones, la de urgencia y la de excelencia.

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lunes, 27 de septiembre de 2010

Panificadora Silver Crest (Lidl): trucos para que el pan salga siempre bien y receta de pan esponjoso


Hace varios meses que tengo una panificadora Silver Crest de Lidl, la que antes se llamaba Bifinett.

Al principio me asustaba traer a casa una nueva máquina que quién sabe si la iba a usar y, además, es bastante voluminosa. Ahora sé que, si un día se rompe, iré corriendo a comprar otra.
La experiencia de hacer pan en casa sin ensuciar, sin amasar a mano, sin mirar los tiempos, sin temer a las corrientes de aire o al ajuste del horno es una maravilla. Desde que la tengo no he comprado más pan, lo hacemos siempre en casa, lo regalamos a los vecinos (es que los pobres sienten el olorcito), lo congelamos, experimentamos y, sobre todo, disfrutamos.
Hasta ahora no os había contado de este aparato porque esperaba a dominarlo por completo. Ahora, que creo haberle pillado todas las manías, quiero compartir mi experiencia con vosotros.


En primer lugar, una aclaración: si ponéis los ingredientes que dice el recetario y dejáis que la máquina haga todo en automático, os saldrá un pan. Tal vez un poco hundido o con la textura no del todo perfecta, pero con buen sabor y enteramente aprovechable. De todos modos, con algunas precauciones muy sencillas os aseguraréis de sacar siempre unos panes fantásticos de aspecto y de sabor.


Estos son los factores que pueden malograr los resultados:
  1. El tipo de harina. Los recetarios están traducidos del alemán y las harinas no tienen la misma clasificación que en otros países. 
  2. La cantidad de agua. La harina contiene humedad y es imposible saber cuánta. Si ponéis la cantidad de agua que indica la receta, lo más probable es que sobre o que falte.
  3. La levadura. El mismo problema que con la harina: le pones los tres sobres que indica la receta y la masa se aplasta contra la tapa de la panificadora como rogándote que la liberes. O le pones menos y no sube.
Como os he dicho, aunque todo esto falle el pan saldrá aceptable, dificulto que alguien haya tenido que tirar alguno. Pero ahora vamos a ver cómo controlar estas variables para que salga siempre bien y cada vez mejor.
  1. El tipo de harina. Para el pan común, usar siempre harina de fuerza o (sobre todo al principio) los preparados para pan que venden el propio Lidl y las grandes superficies, a los cuales solo hay que añadir agua. La harina de trigo común va mejor solo cuando se indica expresamente, así que -al menos al principio- es mejor evitarla. 

  2. La cantidad de agua. No echar la cantidad que indica la receta sino un poco (de 20 a 50 ml) menos. Después, cuando la máquina esté amasando, observar cómo se forma el bollo:
    - Si está desarmado, arenoso, con bolitas sueltas o harina seca, añadir agua templada, poquitito a poquitito, hasta que se forme una masa compacta y tierna.
    - Si está pastoso y hay como "barro líquido" de masa en el fondo, añadir harina hasta que se convierta en un bollo uniforme. Si se ha utilizado un preparado de harina integral, se puede añadir sin problemas harina blanca pero que sea de fuerza.
    - La masa de pan blanco tiene que quedar blanda pero no pegajosa, la de pan integral -al menos por lo que yo he notado- es mejor que quede ligeramente húmeda y pegajosa: al tocarla, en el dedo tiene que quedar muy poquita masa pegada, o nada, pero se tiene que sentir el pegote.

  3. La levadura. Poner medio sobre de la que se vende seca (¡atención, siempre levadura de panadería!). Dejar que se haga el proceso y, cuando falte poco para que empiece a hornear, si la masa no ha subido lo suficiente, desenchufar la máquina y dejar que siga fermentando hasta que doble el volumen inicial y forme la clásica cúpula en la parte superior. Suele llevar de media a una hora más. Cuando el pan esté subido y bonito, conectar la máquina, seleccionar el programa de solo cocción (nº 12) y dejar que termine. Si el pan se tuesta antes que acabe el programa se puede apagar la máquina y quitarlo, pero esto rara vez sucede.
Dicho esto, os pongo la receta del   

Pan esponjoso de harina blanca  
que hacemos en casa, con una advertencia: por ser de harina blanca tiende a resecarse más rápido, pero es TAN pero TAN rico que nunca llega a hacerlo.

Colocar las paletas en el recipiente y añadir en este orden:
  • 300 ml de agua templada o natural
  • 2 cucharadas de margarina
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 600 g de harina blanca de fuerza
  • 1/2 sobrecito de levadura de panadería seca
  • Poner el recipiente en la máquina, seleccionar el programa 2 ("esponjoso") y pulsar la tecla de arranque. 
  • Seleccionar 1000 g y tueste medio. 
  • Hacer todo el proceso con las precauciones que os indiqué antes. Cuando termina el último amasado, es conveniente quitar las palas y aplastar la masa con las manos húmedas para que quede toda a la misma altura.

Al sacar el molde os encontraréis esto


Con esta miga


Perdón, ¿ya os había dicho que es esponjoso?

En el próximo post os hablaré de mezclas preparadas para hacer pan casa sin ninguna dificultad y sin panificadora. Mientras tanto y después, intentaré resolver las dudas que tengáis sobre este tema y espero vuestros consejos para mejorar mis resultados.

(María, por favor no te enfades, ya sabes que no tengo una buena panadería cerca).
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