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jueves, 3 de diciembre de 2015

Berenjenas chinas con ajos

 ¿Es una salchicha? ¿Es una serpiente?
¡No, es una berenjena china!

El hecho de no tener un supermercado chino en mi pueblo le pone ribetes de dolor y aventura a mi vida. Cuando voy a mi súper de la calle Ali Bey, disfruto y sufro al mismo tiempo. Tantas cosas y no poder traérmelas todas, despedirme de ellas sin saber hasta cuándo. Me veo con sombrero y gabardina, aferrada al chico de la verdulería, diciéndole "¿Nuestro amor no importa?" Y él que me contesta "Siempre nos quedará Barcelona".

Pues bien, "The last time I saw Barcelona" me enamoré de estas berenjenas ofídicas (o escatológicas, según se miren) y nos las trajimos junto a unos ajetes chinos que llenaron de olor el tren y de placer nuestras papilas. Salió esto, inspirado en las berenjenas con ajo de los restaurantes chinos.


 Las berenjenas son bonitas como para ponerlas en un florero

  • Por esta vez, ponlas en el microondas de una en una, alrededor de un minuto, hasta que estén lo suficientemente flexibles para enrollarlas. 
  • Sujeta los rollos con una brocheta y resérvalos.


  • Calienta aceite de semillas en una sartén y tuesta suavemente los rollos de berenjena, de ambos lados, hasta que la piel quede crujiente pero sin quemarse.
    ¡Cuidado, que salpican!
  • Retira los rollos y mantenlos al calor.



  • Pela y trocea 4 tallos de hierba limón (lemon grass) y rehógalos en la misma sartén.
  • Cuando la hierba limón esté casi hecha, añade 5-6 ajos chinos, también cortados en taquitos, y guindilla en escamas (ají molido) a tu gusto.
  • Rehoga un minuto o dos, hasta que los ajos estén tiernos pero crujientes.
 

  • Disuelve 1 cucharada de fécula de maíz (maicena) en 50 ml de agua + 50 ml de salsa de soja (mejor si es china). Vierte esta preparación sobre las verduras y remueve hasta que espese. Añade un poco más de agua si hace falta.
  • Mientras tanto pon a hervir agua, echa 150 g de pasta china de arroz y apaga el fuego. Remueve la pasta con un tenedor para separarla y déjala en remojo hasta que se ablande (mira las instrucciones en el envase o, mejor, pruébala). Escúrrela y remuévela con un hilo de aceite de semillas.
  • Riega las berenjenas con un poco de líquido de la salsa y echa el resto de verdura y salsa arriba de la pasta.

Apunte de última hora: Aldi tiene ajos chinos y también bok choy. Este supermercado se merece visitas frecuentes, la calidad y variedad de la verdura y la fruta es muy superior al promedio de las grandes superficies.

martes, 5 de marzo de 2013

Crepes primavera


 
 Discos de masa con relleno de col y zanahoria, fritos y acompañados de salsa agridulce:
¿rollitos primavera? No, ¡crepes primavera!


Algunas cosas que cocino me gustan más que otras y esta ha sido una de ellas, sobre todo porque la hicimos en compañía y fuimos inventando sobre la marcha. El reto era partir de los rollitos primavera chinos y marchar hacia Occidente llevándonos algún ingrediente en las alforjas. Salió esto, a ver qué os parece.

Las cantidades son para cuatro crepes muy sustanciosas.

 

Las crepes

  • Bate una taza grande de harina común, media cucharadita de levadura química, media de sal y el agua necesaria para obtener una mezcla espesa pero líquida. Añade un chorro de aceite de girasol, bate hasta incorporar y deja reposar diez minutos.
  • Haz 4-5 crepes no demasiado finas en una sartén antiadherente, dejándolas cocidas pero blancas.

El relleno

  • Corta en tiras muy finas 1/4 de col rizada (o col china) sin las partes gruesas, una zanahoria y un trozo de jengibre fresco picado grueso.


  • Ponlo todo en una sartén con aceite y un poco de agua, añade uvas pasas y cocina tapado hasta que las verduras estén tiernas pero consistentes. Destapa, sube el fuego y deja que se evapore el agua.
  • Sazona con sal, pimienta y cinco especias.

La salsa

  • Pon en un cacillo: la parte blanca de un puerro pequeño cortada en rodajas, 1 cucharada de crema de soja(*), 1 cucharadita de mostaza preparada, 1 cucharadita de mermelada de fresas y bastante pimienta blanca.
  • Cubre con agua y cocina hasta que el puerro esté tierno.
  • Bate hasta alisar, añade 1 cucharadita o más de espesante (Bisto, maicena) y cuece hasta que tenga la consistencia de una crema ligera.
  • Prueba los sabores y corrige lo que haga falta.
  • Apaga el fuego, añade una nuez de margarina fría(**) (o un chorro de aceite de girasol) y bate a mano hasta que se incorpore.

El montaje

  • Distribuye una cuarta parte del relleno en cada crepe y dóblalas en cuatro.
  • Echa un poco de aceite en una sartén antiadherente y fríe lentamente las crepes hasta dorarlas de ambos lados. Retíralas y presiónalas suavemente con papel de cocina para absorber el aceite.


  • Sirve las crepes con la salsa y, si lo deseas, con unas tiritas de col y zanahoria rehogadas en aceite. Pon el resto de la salsa en una salsera para que cada comensal se añada más a su gusto.

 Casi como una lasaña


(*) La crema de soja se vende en los supermercados chinos y está hecha con soja amarilla, agua, azúcar, sal y harina de trigo. El sabor, más complejo e intenso que el de la salsa de soja, recuerda un poco al del miso. Si no la consigues, utiliza salsa de soja líquida y más espesante.



(**) La margarina fría incorporada al final da consistencia y brillo a las salsas.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Nabos con sabor oriental (dieta)


Otra iniciativa de la campaña
"Los nabos no son solamente para el caldo"

Hace dos años sufrí el ataque de un comando de ACT (Amas de Casa por la Tradición, grupo muy activo en mi barrio) por poner en duda el sacro precepto de que Los nabos son para el caldo. Para desahogarme traje al blog el enfado y las Cintas de nabo con champiñones en salsa crema. Y a partir de ahí hubo un épico brote de recetas con nabos exceptuados del caldo. Cada vez que otra bloguera sacaba una yo me sentía La libertad guiando al pueblo. Fueron días de gloria para mi autoestima y de escabechina para los nabos, que se inmolaron gustosos (en el sentido de sabrosos) por su ultrajado honor.
Ahora han vuelto los nabos y con ellos mis ganas de probar más recetas. La de hoy sabe a Oriente y está dedicada a Ficus de Veganasia, que me hizo antojar de su Bok Choy salteado. Por su culpa tuve que ir al súper chino a comprar bok choy y aproveché para comprar las tiritas de "carne" y la hierba limón.
Y ahora vamos a la receta, que -ya me olvidaba- va muy bien para una dieta baja en grasas tipo Weight Watchers. Espero que os guste.

Ingredientes para dos personas
  • 2 nabos medianos
  • 1 pimiento verde alargado ("italiano")
  • 1 varita de hierba limón (después hablamos)
  • 1/2 paquete de tiritas de "carne" (después hablamos)
  • 1/2 vaso de vino para cocinar chino
  • 1 cucharada de ketchup
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 o 2 cucharaditas de espesante Bisto (después hablamos)
  • aceite de sésamo

Preparación
  • Pelar los nabos, cortarlos en rodajas y tostarlos ligeramente de ambos lados en una sartén antiadherente (si es posible con acabado de piedra). Retirar y reservar al calor.

  • Cortar el pimiento italiano en ruedas y pasarlas un par de minutos por la misma sartén con todas sus semillas.
  • Añadir los nabos tostados y regar con el vino, dejar evaporar el alcohol y agregar la hierba limón en rodajitas, el ketchup, las tiritas de "carne", la salsa de soja y dos dedos de agua. Tapar y dejar unos minutos a fuego moderado hasta que los nabos estén tiernos pero consistentes.
  • Espolvorear con una cucharadita de Bisto y remover, dejar que la salsa espese y añadir otro poco si hace falta (si no se dispone de Bisto, utilizar la clásica dilución de maicena o almidón de arroz en agua).
  • Salpicar con unas gotitas de aceite de sésamo y servir.

Ahora hablamos

La hierba limón
También conocida por su nombre en inglés lemon grass y, en español, como citronela o limoncillo. Es una hierba con tallos rígidos y gruesos que tienen un suave sabor a limón. Se consigue en los supermercados chinos, fresca o congelada, y cada vez más en otros establecimientos.


Las tiritas de "carne"


Solo en súper chinos. Deduzco que en China lo toman como tentempié porque suele venir con un tenedorcillo. Es muy especiado, dulce y picante, y como ingrediente aporta un sabor delicioso y una textura de carne que contrasta con los vegetales.


El Bisto


Producto infaltable en las casas británicas, que en España comercializan Carrefour, Alcampo y seguramente muchas tiendas más. Es un espesante saborizado que se utiliza para hacer gravy, la típica salsa inglesa para acompañar carnes. Se echan unas cucharadas del granulado en agua caliente y la salsa está hecha, sin la suprema exquisitez de la receta original pero también sin el engorro y el tiempo para prepararla. Viene en dos sabores, para pollo y para carne, pero el producto es vegano.
Existen similares, como el RUF Soßenfix alemán, pero no tienen ni punto de comparación con el Bisto.


Más recetas con nabos:


¡Espero las vuestras!




lunes, 14 de mayo de 2012

Wok de champiñones marinados


Todo listo en menos de media hora

  • Limpia medio kilo de champiñones, quítales el tallo y marínalos en una mezcla de:
    - 2 cucharadas de salsa de soja
    - 2 cucharadas de salsa Teriyaki
    - 2 cucharadas de aceite de sésamo
    - 1 cucharada de miel de caña (melaza)
    Remueve de vez en cuando para que se impregnen.


  • Mientras tanto, remoja fideos de arroz (fideos celofán) durante 3-4 minutos en agua hirviendo, escúrrelos y mantenlos calientes.
  • Pon el wok limpio a fuego alto. Cuando esté bien caliente, rocía todo el interior desde arriba con dos cucharadas de aceite de girasol y echa los champiñones escurridos.
  • Remueve continuamente para que los champiñones se tuesten.
  • Acomódalos sobre una cama de fideos, rocía con la marinada sobrante y adorna con tiritas de piel de pepino fritas.

TiPs
  • Si lo deseas, añade unas avellanas tostadas.
  • Estos champiñones también se pueden hacer a la plancha, cortados en rodajas gruesas, vuelta y vuelta.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Sabores exóticos (¿o no tanto?)

Si os pongo Gai-lan al vino chino con patatas cinco especias, muchos renunciaréis a hacerlo porque no tenéis los ingredientes o no os apetece la cocina china. Pero, en cambio, este plato puede ser tan occidental como los que tomamos a diario.
La receta es sencillísima: trocear los tallos y hojas de gai-lan (desechar las flores), rehogarlos en aceite, salar, añadir un chorro de vino chino, dejar un minuto o dos y retirar.
Raspar las patatas o pelarlas, cortarlas en gajos y hornearlas o rehogarlas en aceite, dándoles la vuelta varias veces para que se doren por todos los lados. Espolvorear con una cucharadita de cinco especias, remover bien y servir con la verdura.

Y ahora viene lo que más me interesaba comentaros.



El gai-lan, una verdura china comprada en un supermercado también chino, es lo más parecido que he visto a los españolísimos grelos (típicos de Galicia y muy conocidos también en Italia con el nombre de cime di rapa). Lo gracioso es que, al menos en mi zona, es más fácil conseguir el gai-lan que los grelos. Al igual que los grelos, conviene elegirlos con las flores cerradas o sin ellas porque serán más tiernos.

El vino chino, que ya utilicé en el Tofu ahumado con puerros y boniatos, se puede sustituir por vino blanco o vinagre balsámico.

Y las famosas cinco especias, tan características que al abrir el paquete os parece entrar en un restaurante chino, son una mezcla variable de sabores que armonizan perfectamente entre sí y que no siempre son cinco. En este caso eran siete, en este orden de proporciones: semillas de comino, coriandro, piel de mandarina desecada, flor de pimienta, anís estrellado, regaliz y canela.
Tan deliciosa y versátil que os aconsejo haceros con un paquetito si pasáis por un supermercado chino...



...y si no, ¿por qué no hacer como las amas de casa indias, que preparan su propio masala? Salvo la flor de pimienta, que se puede omitir, todos los demás ingredientes se consiguen fácilmente en cualquier sitio.

Así que esto, más que una receta, es una invitación a no perderos esta deliciosa mezcla de sabores, comprada o -mejor aún- hecha en casa con el toque personal de cada cocinero.


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Cocina vegetariana

sábado, 5 de noviembre de 2011

Fideos udon con Jiao Bai Sun



De las verduras chinas que he probado, esta es la que más me gusta. Tierna, suave pero sabrosa incluso cruda, diferente pero no extraña, va con todo y siempre queda bien. Viene en bolsas con 6-7 tallos y cuesta más o menos como los puerros.

Ya os había hablado de esta verdura en la entrada En un supermercado chino, con receta incluida, pero esta vez aproveché para probar los fantásticos fideos udon, de origen japonés y adoptados por China, deliciosos y precocidos. Son veganos y solo hay que echarlos en la sopa o saltearlos junto con los demás ingredientes.




Los que compré, sin darme cuenta, traen unas bolsitas con condimentos a base de pescado que, seguramente, serán bien aprovechados por algún hijo o amigo. El envase contiene tres bolsitas de fideos.

Y ahora vamos a la receta, que nos hizo felices y espero que a vosotros también.


Ingredientes para 2-3 raciones abundantes



Cuatro tallos de verdura, los fideos, una zanahoria, una cebolleta (los tallos verdes picados aparte), semillas de anís (no estrellado), jengibre en polvo y salsa Teriyaki. 
Además, aceite no de oliva y pimienta negra de molinillo.


Preparación

  • Quita toda la envoltura verde de los tallos (resérvala para una sopa) y desecha la puntita retorcida porque es dura:
  • Corta los tallos en ruedas no muy finas, la cebolleta en gajos y la zanahoria en rodajas muy finas.
  • Calienta a fuego alto un wok de hierro sin revestimiento antiadherente, echa dos cucharadas de aceite y las semillas de anís. Deja unos segundos.
  • Añade todas las verduras (menos los tallos de la cebolleta) y los fideos, no de golpe para no enfriar el aceite. Espolvorea con el jengibre molido y remueve continuamente a fuego alto, subiendo la preparación por las paredes del wok para que se haga todo al mismo tiempo.
  • Cuando las verduras estén tostadas, echa un chorro generoso de salsa Teriyaki y sigue removiendo. Cuando la salsa se consuma, echa otro poco junto con los tallos de cebolleta crudos y una molienda de pimienta negra. 
  • Sirve bien caliente.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Tofu ahumado con puerros y boniatos

No es estrictamente cocina china pero por ahí anda


Una noticia fantástica para los vegetarianos que echan de menos la carne o el queso, pero también para cualquier persona que desee probar sabores nuevos y reducir la ingesta de grasas y proteínas animales. Y también ahorrar, porque este tofu ahumado cuesta alrededor de 3,40 € el kilo. Lo compré en este supermercado chino de la calle Ali Bey nº 38 de Barcelona.



Los trozos que faltan ya estaban en la sartén

Tiene buen sabor así sin más, recién sacado del envase, por lo cual puede reemplazar al queso en picadas y bocadillos. Pero salteado con verduras y sabores es simplemente exquisito.

Pongo la primera prueba de cocción, que fue de felicidad pura.

Rehoga a fuego bajo los cuadrados de tofu en aceite de girasol hasta que se doren ligeramente de ambos lados. Primera sorpresa: no se deshacen con el calor ni se rompen al darles la vuelta.




Retira y mantén calientes.
En el mismo aceite, rehoga un puerro en rodajitas a fuego un poco más alto hasta que se ablande un poco, añade los cuadrados de tofu y un buen chorro de vino de cocinar chino*.

Echa un chorrito de salsa de soja (yo uso la Kikkoman con poca sal) y otro de agua caliente. Remueve unos minutos a fuego alto y sirve con rodajas de boniato asadas al horno, previamente espolvoreadas con poca sal y apenitas de azúcar. Al final puedes echarle unas vueltas de molinillo de pimienta negra.


Para darle aún más sabor al tofu, lo puedes marinar unas horas en el vino y la salsa de soja, después escurrirlo y usar la marinada para cocinar el plato.




(*) Este vino aporta el típico sabor a comida china, se consigue en los supermercados chinos y cuesta alrededor de 1,50 € la botella. El que os muestro incluye el reflejo de la fotógrafa, gratis.



lunes, 1 de febrero de 2010

Rollitos con láminas de nata de soja

Crujientes, apetitosos y nutritivos: 
un motivo más para visitar los supermercados chinos

La "nata de soja", "piel de soja" o "yuba" es la película que se forma en la superficie de la leche de soja hervida cuando comienza a enfriarse, igual que la de vaca en la taza. Para obtenerla se calienta leche de soja en un recipiente rectangular, se deja enfriar un poquito y se retira la lámina de nata de la superficie. En los sitios donde hay demanda inmediata (como en gran parte de Oriente y, por extraño que parezca, también en Buenos Aires) estas láminas se venden frescas, superpuestas y arrolladas.

Pero también se producen por medios industriales y se venden secas y envasadas a un precio mucho más conveniente. Están rotuladas como "Bean Curd Sheets" y tienen un bonito aspecto como de plástico dorado.


Para utilizarlas hay que separarlas y remojarlas en agua hasta que se ablanden (alrededor de media hora). Después se extienden, se secan con un paño, se cortan a la medida deseada y se rellenan como si fueran de masa.

Yo hice los rollitos de dos tipos: unos con zanahoria, calabacín, pimiento rojo y repollo en tiritas largas (tipo rollitos primavera) y otros simplemente con la parte blanca de un puerro entera.

La cocción ideal es la fritura profunda pero con un poco de paciencia se pueden hacer a la plancha, a temperatura no muy alta y dándoles varias vueltas para que se doren por todas las partes.


De cualquier forma, es una preparación rápida y el resultado es muy interesante.

Con estas mismas láminas se puede hacer un rico jamón vegetariano, pero de esto hablaremos en otra ocasión (cuando me acuerde de sacarle fotos antes de comérmelo todo).

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viernes, 22 de mayo de 2009

En un supermercado chino



 
Entrar en un supermercado chino, para mí, es una experiencia de emociones encontradas. La primera, el deslumbramiento ante lo nuevo: nada se parece a lo que conoces.

Entonces comienza el primer reto: elegir. Pero, ¿elegir qué, si todo está escrito en chino? Los productos envasados llevan superpuesta una lacónica etiqueta en español que, por lo menos, permite distinguir cuáles son veganos. Un escollo superado, y los primeros botes van cayendo en la cesta.

El segundo reto también es elegir, pero entre tanta variedad. Cuando tienes diez tipos de salsa de soja, seis marcas de aceite de sésamo, veinte o treinta variedades de pasta... lo más probable es que te quedes bloqueada y dudando entre musitar "pito, pito, gorgorito" mientras las señalas una a una con el dedo, o simplemente dejarlas todas.

A propósito, en mi familia solían contar una historia sobre mi última experiencia con el chupete. Un día el chupete se perdió y mi madre no lo notó hasta la noche. Me acostó con la esperanza de persuadirme por métodos dialécticos, pero a las 2 de la madrugada mi padre optó por rendirse porque yo no paraba de berrear. En pleno ataque de furia, se fue a una farmacia de guardia y no compró un chupete sino diez, para que nunca más faltaran. Y, con la misma furia, subió a mi cuarto y me los tiró en la cuna. Los diez. Según la crónica, estuve un rato largo mirándolos y estirando la mano hacia uno u otro sin decidirme por ninguno, tras lo cual me acosté y me dormí por primera vez y para siempre sin chupete.

Pero volvamos al supermercado. Con la misma ansiedad que estrené aquella noche en la cuna, y con la cesta a medio llenar de artículos tan superfluos como prometedores, llegué a la sección de verdulería. ¡Y había verdura china fresca! Sentí que había cruzado un portal hacia otra dimensión o, por lo menos, hacia China. Porque, además, todas las personas que estaban allí eran chinas. Y, por lógica consecuencia, la pizarra con el nombre y el precio de las verduras estaba primorosamente escrita en chino.

Así descubrí que, cuando les haces una pregunta, los chinos tienen dos reacciones posibles: o se ríen divertidos y miran a otra parte farfullando en chino, o se deshacen por contestarte... en chino. Por suerte había una señora con muy buena voluntad y con una hija de ocho años criada en Barcelona. Con la niña como intérprete, la señora me dijo cómo preparar cada una de las cosas que yo llevaba. Y, en vez de fastidiarse, las dos pusieron tanta alegría que salí con la certeza de que todo estaría buenísimo.


La primera verdura, el famoso bok choy
(se escribe
de distintas maneras similares entre sí)

Es la más citada en los recetarios de comida china. Pese a ser una col, tiene un sabor muy similar al de la acelga aunque los tallos son menos acuosos.






Dos productos muy interesantes fueron unos cubos de tofu frito, que se venden refrigerados, y unos cuadraditos de pasta de arroz, gruesitos y deliciosos, que vienen secos en tabletas para separar.

 







Me indicaron que los cuadrados de arroz eran para sopa, pero primero los probé así: los cociné cinco minutos en agua y los retiré. Salteé el bok choy en cuñas (sin las hojas) con zanahorias y cebolleta en el wok, a fuego no muy fuerte. Añadí 1 tazón grande de caldo, 1 chorrito de vinagre de jerez y salsa de soja donde había disuelto 1 cucharada de maicena. Removí bien todo, añadí las hojas del bok choy, los cubitos de tofu descongelados y los cuadraditos de arroz escurridos. Un rato de hervor suave para que el tofu y la pasta absorbieran la salsa, y a la mesa.



Bok choy en salsa con tofu y pasta de arroz


El resto de los cuadraditos de arroz lo hice al día siguiente en una sopa tipo oriental con cositas para masticar (champiñones, patatas, guisantes).

La verdura que más nos gustó fue el jiao bai sun. El aspecto es como de puerro, pero cuando la cortas descubres que tiene un corazón tierno parecido al brote de bambú.



Esta también cayó en el wok pero sin salsa (solo un chorro de soja que se redujo) y la acompañamos con trigo hervido, también comprado en el chino. 
 
Aquí tienes otra receta, más oriental: Fideos udon con Jiao Bai Sun.













Este supermercado, muy completo, está en la calle de Ali Bey a 50 m de la Estación del Norte de Barcelona. Hay otro en Balmes nº 6 (cerquita de Plaza Cataluña) y muchos más, sobre todo en la zona de la Estación del Norte, que se ha convertido en un auténtico barrio chino. Si tienes ocasión de entrar en uno de ellos, no la dejes pasar. Aunque más no sea por la pasta, que es de una calidad equiparable a la italiana. Después de todo, la inventaron ellos.