Hasta que no la pruebes no sabrás lo rica que está
Lista en 10 minutos, práctica porque la puedes tomar caliente o fría, económica porque se hace con productos de temporada... ¡y deliciosa!
Lista en 10 minutos, práctica porque la puedes tomar caliente o fría, económica porque se hace con productos de temporada... ¡y deliciosa!
Más que "sabores orientales" tendría que decir "productos orientales", porque el resultado es muy familiar al paladar occidental. También por ese motivo, puedes sustituir los ingredientes exóticos por otros de sabor similar que tengas en casa.
Ingredientes chinos sobre un plato italiano, en plena emulación de Marco Polo. Además, proteína completa y un sabor delicado para las primeras reuniones al calor del hogar.
En este caso usé el Lapsang souchong, un té negro que se elabora con hojas ahumadas.
1 parte de garbanzo + 1 parte de trigo + 2 partes de agua
Mientras tanto, calienta la crema de puerros en el microondas y la salsa de calabaza en la sartén.
Y termino mostrándote mi equipo profesional para asar castañas:
De la misma factoría que alumbró este molde para tortitas, asa las castañas lentamente y sin quemarlas. Si tienes una lata grande y un abrelatas, haz la prueba.
Para más soluciones personalizadas en la cocina, puedes consultar a mi compañero de piso. Discreción y precios módicos.
Las verduras podrían ser el eslabón perdido entre el Imam Bayildi y el Confit Byaldi, del primero tienen los aromas del Bazar Egipcio y del segundo la textura que da la cocción al horno. Y la quinua las encierra en un cofre de perlitas para adornar la mesa al tiempo que alimentan y dan placer. Con lo que me ha costado escribir esto, lo menos que puedes hacer es probarlas.
Uno de los platos que más nos han gustado esta temporada, tanto que ya lo hemos repetido con variaciones, por ejemplo con ratatouille al horno en vez de los chips. Es estupendo como sándwich, con el pan tostado en una sola cara. Prueba tú también distintas versiones, el tofu frito y la salsa harán que todas sean deliciosas.
- 1 puñado de guisantes cocidos
- 1 mazorca de maíz fresca, cocida 3 minutos (o cruda) y desgranada
- 1/2 pimiento rojo cortado en cuadrados pequeños
Bok choy o pak choy, esta hortaliza llegada de China ya se cultiva en España y no se vende solamente en tiendas orientales sino también en cadenas tradicionales, como los supermercados Aldi. Pariente de las coles y de la mostaza, tiene un sabor muy familiar para el paladar occidental y admite muchas variantes de preparación. Como orientación para quienes no la hayan probado, se la puede asimilar a las acelgas tiernas. Y, por supuesto, ¡no vale solamente para la cocina china!
Si te ha gustado esta verdura, también puedes probar los Bok choy con verduritas y judías o estos Bok choy en salsa con tofu y pasta de arroz.
Tenía esta receta pendiente y aproveché una reunión informal para acompañarla con otros platos indios, todos servidos al mismo tiempo para no tener que levantarnos a atender nada. Estos orientales son unos genios, han inventado el bufé de sentados.
Las semillas de cebolla. Como ya sabemos, no son de cebolla sino de neguilla pero se venden con ese nombre en las tiendas de productos indios o paquistaníes y, cada vez más, en tiendas convencionales. Así tal cual no huelen ni saben a nada, pero tostadas son muy sabrosas. Las puedes sustituir por semillas de amapola pero el sabor no será igual.
Una famosa marca ha descubierto el agua tibia: unos papelitos para asar a la sartén que no son más que una variante de la cocción en papillote. Pero la idea no está mal, sobre todo por lo fácil que es copiarla en casa.
El sábado 11 de abril participé en un taller de carnes vegetales organizado por El Hogar Provegan en las instalaciones de Ecocentre, en Barcelona. Hasta aquí la entradilla, ahora vamos con los contenidos... y seguro que me quedaré corta.
La noticia feliz: el taller permitió "comprar más material veterinario para cuidar de Mariví y Félix, entre otros, así como material de construcción para poder seguir acondicionando el santuario para todos los animales". ¿Nos vemos en los próximos?
La cocina te da sorpresas: este plato tiene casi los mismos ingredientes que la Ensalada de hinojo y naranja con vinagreta de tomates secos y semillas de alcaravea, pero el resultado ha sido completamente diferente. Como en la vida, la cuestión no es solamente el "qué" sino también el "cómo".
Hace tiempo que tengo esta receta y aún no la había probado, gran error porque está increíblemente buena, con un sabor diferente e inesperado.
Gracias a quien puso la receta en Internet porque le debo un momento de alegría familiar. La receta ha desaparecido, por eso no puedo agradecerla directamente.
Gracias a mi vecinamiga Celia, que hizo esta preciosa versión textil de la rueda de medicina de los indios navajos. Hace años participé en la creación de una rueda, guiada por Quico Barranco, en la finca de Vegetalia. Desde ese momento empecé a hacerlas en casa, en los bosques y donde cayeran. Hasta que la buena de Celia, profesora de patchwork y compasiva con los enfermos de rueditis, se me apareció con esta monada de regalo. Un beso por cada puntada, Celia.
Gracias a la Madre de todos, la Tierra con su tierra que nos dan tanta vida. Y a los agricultores que procrean sus frutos.
Gracias a vosotros, que leéis el blog, porque también sois una rueda de energía.
La salsa se hace mientras hierve la pasta y el resultado es un un plato fino y muy sabroso, digno de una mesa de invitados. Si te gustan las endibias, hazme el regalo de probarlo.
Afronté este plato con bastante desconfianza, por no decir con miedo. Nunca había hecho este formato de pasta y mucho menos con masa sin huevo. Para colmo, en vez de hacer "tortelli", que son unos raviolis grandes y más a mi alcance, se me antojó probar estos que son como tortellini gordos. Los tortellini son esas monadas típicas de Bolonia que algún gastrónomo poeta llamó "ombligos de Venus" y que, para hacerlos bien, hay que empezar de niños como con los idiomas.
Contrariando mi regla para recibir invitados que dice "Mejor elegir preparaciones que no den sorpresas y, sobre todo, que hayamos experimentado antes", decidí ponerlos en la cena de Nochebuena, a la cual vendrían tres italianos de buen comer que vivieron siete años entre Mantua y Bolonia. Y, ya en el terreno de la cocina de riesgo, los hice una semana antes y los congelé.
En esos días las conversaciones con mi marido solían ser ¿se romperán por no tener huevo?, ¿se pasarán con la doble cocción?, ¿quedarán muy dulces?
Al final llegó la Nochebuena, los tortelloni no se rompieron y quedaron feítos pero buenísimos, los invitados vaciaron los platos y todos fuimos felices y comimos... tortelloni de calabaza.
Aquí va la receta para 6-8 raciones, probada por expertos italianos y recomendada por los autores, o sea mi marido y yo, que también somos autores de los expertos.
Este plato lleva su tiempo pero es fácil y compensa con el sabor y la elegancia de la pasta rellena. Darle forma a la pasta es cuestión de práctica, esta fue mi primera vez y salieron medianamente presentables, estoy segura de que a vosotros os quedarán mucho mejor.