¿Cuántos sabores quedarán por descubrir?
Mis hijos viajeros suelen traerme especias de otras tierras, que me hacen disfrutar como una niña cuando las pruebo y sufrir como una madre cuando se acaban.
Mis hijos viajeros suelen traerme especias de otras tierras, que me hacen disfrutar como una niña cuando las pruebo y sufrir como una madre cuando se acaban.
Más que una receta, es un pretexto para comentar este producto. Cuando pases por un supermercado chino, cómprate una bolsa. Tal como se presenta tiene un olor fuerte, tanto que he tenido que guardarlo en dos bolsas superpuestas, pero una vez hidratado se suaviza y sabe exactamente a la verdura fresca.
Esta salsa es un recuerdo de mi adolescencia. Mis padres la hacían a menudo, incluso solamente con la mantequilla y la pastilla de caldo, y nos gustaba a todos. La usábamos solamente con pasta pero también es perfecta para las verduras.
Diálogo de anoche:- Quiero pasta.-- Hay endibias.- Vale, con endibias.-- ¿Pero cómo, las endibias?- A mí, como más me gustan es en la ensalada de Reni.
Ingredientes chinos sobre un plato italiano, en plena emulación de Marco Polo. Además, proteína completa y un sabor delicado para las primeras reuniones al calor del hogar.
En este caso usé el Lapsang souchong, un té negro que se elabora con hojas ahumadas.
1 parte de garbanzo + 1 parte de trigo + 2 partes de agua
Mientras tanto, calienta la crema de puerros en el microondas y la salsa de calabaza en la sartén.
Y termino mostrándote mi equipo profesional para asar castañas:
De la misma factoría que alumbró este molde para tortitas, asa las castañas lentamente y sin quemarlas. Si tienes una lata grande y un abrelatas, haz la prueba.
Para más soluciones personalizadas en la cocina, puedes consultar a mi compañero de piso. Discreción y precios módicos.
Sobre el nombre de este plato hay distintas versiones, pero todas coinciden en que es un homenaje a la ópera Norma de Vincenzo Bellini. El fragmento más conocido de esta ópera es el aria Casta Diva, aquella que envolvía el anuncio del perfume Classique de Jean Paul Gaultier.Cuentan que Maria Callas, la Norma por excelencia en su tiempo, cuando escuchó la versión de Montserrat Caballé le envió los pendientes que ella, Callas, había lucido en una célebre puesta de Norma en La Scala de Milán. Se dice también que Caballé jamás los usó porque, para ella, la única Norma sería por siempre Callas. Una bella historia que se agradece, sobre todo porque entonces las prime donne practicaban más el tiro de cuchillos que el elogio. Más bella, si cabe, porque la actuación de Caballé mereció con honores el uso de los pendientes.El plato es menos romántico que su homenajeada: unos simples espaguetis o macarrones con salsa de tomate, berenjena frita y ricotta salata, un queso duro de sabor fuerte que los cocineros italianos recomiendan usar con parsimonia. Aquí, en ausencia del queso, he acentuado el carácter con otros ingredientes. También he cocinado la berenjena sin aceite en vez de frita, y he utilizado una parte para envolver los espaguetis. Sorprendentemente, pese a los cambios, el plato sigue sonando a Norma.
Ahora que las acelgas están en todo su esplendor y además baratas, te invito a hacer este plato sano, delicioso y rápido, más rápido aún si tienes la verdura limpia de antemano. También puedes utilizar acelgas congeladas, pero es mejor dejar esta opción para cuando no están de temporada y aprovechar mientras se pueda todo el sabor de la acelga fresca.
La salsa se hace mientras hierve la pasta y el resultado es un un plato fino y muy sabroso, digno de una mesa de invitados. Si te gustan las endibias, hazme el regalo de probarlo.
Afronté este plato con bastante desconfianza, por no decir con miedo. Nunca había hecho este formato de pasta y mucho menos con masa sin huevo. Para colmo, en vez de hacer "tortelli", que son unos raviolis grandes y más a mi alcance, se me antojó probar estos que son como tortellini gordos. Los tortellini son esas monadas típicas de Bolonia que algún gastrónomo poeta llamó "ombligos de Venus" y que, para hacerlos bien, hay que empezar de niños como con los idiomas.
Contrariando mi regla para recibir invitados que dice "Mejor elegir preparaciones que no den sorpresas y, sobre todo, que hayamos experimentado antes", decidí ponerlos en la cena de Nochebuena, a la cual vendrían tres italianos de buen comer que vivieron siete años entre Mantua y Bolonia. Y, ya en el terreno de la cocina de riesgo, los hice una semana antes y los congelé.
En esos días las conversaciones con mi marido solían ser ¿se romperán por no tener huevo?, ¿se pasarán con la doble cocción?, ¿quedarán muy dulces?
Al final llegó la Nochebuena, los tortelloni no se rompieron y quedaron feítos pero buenísimos, los invitados vaciaron los platos y todos fuimos felices y comimos... tortelloni de calabaza.
Aquí va la receta para 6-8 raciones, probada por expertos italianos y recomendada por los autores, o sea mi marido y yo, que también somos autores de los expertos.
Este plato lleva su tiempo pero es fácil y compensa con el sabor y la elegancia de la pasta rellena. Darle forma a la pasta es cuestión de práctica, esta fue mi primera vez y salieron medianamente presentables, estoy segura de que a vosotros os quedarán mucho mejor.
Los concursos también educan: en Ahora caigo me enteré de que el mar huele a mar por la presencia de las algas. Algo similar sucede con la salsa marinera, que no lleva ingredientes marinos sino que adquiere el sabor de los animales de pesca que se suelen cocer en ella. Aquí hemos cambiado los animales por el "extracto de mar" y ha quedado para chuparse los dedos.
Los champiñones al horno tienen una consistencia carnosa y un sabor mucho más acentuado. Preparados con esta receta son un comodín: los podéis tomar recién hechos (con patatas, pasta, arroz) o dejarlos enfriar para hacer una ensalada. O ponerlos como aperitivos fríos o calientes. Y en bocadillos. O triturados con tofu en un riquísimo paté. Además, con poco aceite son un plato bajo en calorías pero igualmente sabroso.
En vista de que el verano quiere quedarse también en las fruterías, aprovechamos las últimas verduras de temporada para hacer un plato rico, nutritivo y natural.
Picar con cuchillo es muy fácil y, a menudo, más rápido que con la batidora. El secreto es presionar la punta del cuchillo contra la tabla con una mano y, con la otra, ir cortando a medida que se gira como si la punta del cuchillo fuera la punta de un compás.
Para este plato utilicé los Galletti de De Cecco, un fabricante que cuida con esmero la materia prima y las técnicas de producción. Os recomiendo que probéis esta marca porque es excelente. De venta en Alcampo y otras grandes superficies.